Burgáles, mala res.
Bebe leche y bebe vino, y te conservarás lechuguino.
Hijos casados, duelos doblados.
El perezoso considera suerte el éxito del trabajador.
La mujer del marinero, cuando hay pesca, tiene dinero.
No hay más mala gente que hombres y mujeres.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
A fortuna adversa no hay casa enhiesta.
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.
El jabón es para el cuerpo lo que las lágrimas para el alma.
Deja de mirar la puerta que se cerró, pues nunca encontrarás la que se ha abierto frente a ti.
Cuanta más grandeza, más llaneza.
Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa.
Trabaja como si tuvieras que vivir siempre, y come como si tuvieras que morirte mañana.
Navidad en martes, fiestas por todas las partes.
Andar el tiempo y vernos hemos.
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
Cuanto más pequeño es el bosque, más grande parece la liebre.
Buena fama merece quien por su patria muere.
Busca pan para Mayo y leña para Abril y échate a dormir.
No hagas cosas buenas que parezcan malas, ni malas que parezcas buenas.
A cualquier dolencia, es remedio la paciencia.
Nunca mejor está el árbol que en la tierra donde se cría.
Con dinero en el bolsillo se es inteligente, atractivo, y además se canta bien.
Al rico, los amigos le son enemigos.
El amor todo lo vence.
De lo que no sabes, no hables.
Bueno es pan, y mejor, con algo que agregar.
Darle a una persona todo tu amor, no es un seguro de que siempre te amara.
Cada gorrión tiene su corazón.
En diciembre día templado, es que viene solapado.
No creas jamás que tu enemigo es débil.
Las palabras amables enfrían mejor que el agua.
El que más bosques busca, más lobos encuentra.
Por creer en los espantos, se quedó para vestir santos.
Buena condición vale más que discreción.
Dios escribe derecho, por renglones torcidos.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
Al freír será el reír.
La casa quemada, acudir con el agua.
Donde comen cuatro comen cinco.
El tiempo aclara las cosas.
Dáis por Dios al que tiene más que vos.
Aborrece y serás aborrecido; quiere con amor de verdad y serás correspondido.
Quizás nunca escucharas las cosas que quieres oir de la persona que quisieras que las dijera, pero no seas tan sordo para no oirlas de la persona que te las dice desde su corazon.
Todo lo que no se da, se pierde.
¿De Aranda, hijo un demonio, y lloras?.
Padecer por amar, no es padecer, que es gozar.
La muerte es tan cierta como la hora incierta.
En la unión está la fuerza.