A Cristo prendieron en el huerto porque allí se estuvo quieto.
El pensamiento anda siempre de viaje, ni peaje, barcaje ni hospedaje.
El hombre puede pasar por sabio cuando busca la sabiduría; pero si cree haberla encontrado es un necio.
El nuevo paga novicial.
Mala mañana, niebla sobre la escarcha.
Perro que ladra, guarda la casa.
Quien no miente no viene de buena gente.
En enero, bufanda, abrigo y sombrero.
Ir a la guerra, navegar y casar, no se ha de aconsejar.
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
Parejo como las calles de León.
Entre el honor y el dinero, lo segundo es lo primero.
Otoño e invierno, mal tiempo para los viejos.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
Bajo ese puente, no pasa corriente.
Pablo se casó en Segovia, ciego, sordomudo y manco; cómo sería la novia cuando engañaron a Pablo.
Donde hay voluntad, hay un camino.
El que no da un oficio a su hijo, le enseña a ser ladrón.
No hay que buscarle mangas al chaleco.
Dos testigos matan a un hombre.
Si mucho las pintas y regalas, de buenas hijas, harás malas.
Hacer la del capitán Araya; embarcar a los demás y quedarse en la playa.
Amor sin besos es como chocolate sin queso.
Quien mal cultiva la tierra a su país hace la guerra.
Nadie diga "De esta agua no beberé", ni "De este pan no comeré".
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Ponte al sol y harás sombra.
La justicia de Don Benito, que ahorcaba al hombre y después investigaba el delito.
El sabio convive con la gente sin criticar, el necio critica sin convivir.
Si quieres ser estafado, paga por adelantado.
Al tiempo del higo, no hay amigo.
Donde no hay ganancia, cerca está la pérdida.
En Abril, huye de la cocina; más no te quites la anguarina.
Remo corto, barca pequeña.
Nadie busca a otros en el horno si no ha estado allí él mismo
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
El corazón no envejece es el cuero el que se arruga.
De casi no muere nadie.
Vivir cada uno como querría morir, ése sería buen vivir.
Incluso si el cielo se derrumba, habrá un agujero.
Sin padrino no se hace ni el milagro del Santo Cucarro, que con agua y tierra hacía barro.
La mujer y la sartén en la cocina es donde están bien.
Aquél es buen día, cuando la sartén chilla.
Los ojos se abalanzan, los pies se cansan, las manos no alcanzan.
Éramos pocos y parió la abuela.
Un tropezón puede prevenir una caída.
La sabiduría es como una mujer legítima, no permite otra mujer en su casa.
Aunque veas pleito ganado, vete con cuidado.
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.