Por qué denominar a la muerte como una desgracia cuando pone fin a la desdicha?
Pascua pasada, el martes a casa.
El trabajo es la ley y a todos agita.
Amor que no es osado, amor poco estimado.
Tu hablar te hace presente.
Quien casa por amores, malos días, buenas noches.
Esa es la gracia del buen escribano, escribir bien con mala pluma y papel malo.
Nadie extienda la pierna sino hasta donde la sábana llega.
Quien habla en voz alta, piensa poco.
cuando señalas a alguien con tu dedo índice, hay tres dedos que te señalan a ti.
El que no se muere joven, de viejo no se escapa.
En trece y martes ni te cases ni te embarques ni vayas a ninguna parte.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
De casa ruin nunca buen aguinaldo.
Corazón apasionado no sufre ser aconsejado.
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie.
Hay mujeres, mujercillas, monicacas y monicaquillas.
Cuando no llueve en Febrero, no hay buen prado ni buen centeno.
Lo nuevo guarda lo viejo.
Al hombre mayor, dale honor.
Antes del alivio viene el arrepentimiento.
A largos días, largos trabajos.
Quien sabe ceder, sabe vencer.
Hablando se entiende la gente.
Es mejor decir allí corrió, que allí murió.
El que paga la primera ronda, se ahorra la cuenta de la cena.
Suegra y nuera, no hay peor parentela.
De ruin madera no harás buena mesa.
Buey que muge, todos le temen.
Ni es carne, ni es pecado.
La casa se arruina por la cocina.
Apúrate despacio, sin prisa y sin pausa, y cuando llegues a la cumbre de la montaña, sigue subiendo.
Días que pasan de enero, ajos que pierde el ajero.
Para conservar amistad, pared en medio.
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.
Cuando nace hija, lloran las paredes de la casa.
Soldado muerto, otro en su puesto.
Honra merece el que a los suyos se parece.
Clérigos y cuervos, huélganse con los muertos.
Amor con casada, no pase de una semana. Si no, la cosa ser complicada.
Por San Eugenio, castañas al fuego.
Entre lo dulce y lo amargo, no existe trecho muy largo.
Compra de quién heredó, que barato te lo dará, pues regalado lo recibió.
Donde hay cariño, allí va el niño.
Hacer mangas y capirotes.
Nadie tropieza mientras está acostado en la cama.
Entre padres y hermanos no metas tus manos.
El que no sepa guardar un centavo, nunca tendrá muchos.
Al cielo nadie va con ojos secos.