No se puede mamar y protestar.
Veinte con sesenta, o sepultura o cornamenta.
No hay boda sin tornaboda.
La mujer en el hogar es reina a la que hay que amar.
Se cazan más moscas con miel que con vinagre.
El hipo, en el niño para vivir, en el viejo para morir.
No creas en el llanto de un heredero, muy a menudo no es más que una risa disimulada
Si no fuera por el "si" y el "pero", ¿quién dejaría de tener dinero?
Nadie sería mesonero si no fuera por el dinero.
Atajar al principio el mal procura, si llega a echar raíz, tarde se cura.
Solo sé que nada sé y ni aún de eso estoy seguro.
El vino es la ganzúa de la verdad.
Abriles y condes, los más traidores.
No es lo mismo hablar con el torno que con las monjas.
Todo problema tiene una solucíon.
Incluso sin poder gatear quieres correr.
En carnaval todo pasa, hasta los novios a las casas.
Lluvia y nieve por enero, son anuncios lisonjeros.
No te asombres por poca cosa.
Si cien hombres afirman que un loco es sabio, lo es.
No se llame señor quien en Tierra de Campos no tenga un terrón.
La vanidad es hija legítima y necesaria de la ignorancia.
No e posible vivir con las mujeres. Ni sin las mujeres.
A las diez, en la cama estés, mejor antes que después.
Cuanto más vieja, más pelleja.
Chancho limpio nunca engorda.
Sin puta y ladrón no hay generación.
Cada uno cuenta la feria como le ha ido.
Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.
Lo que vas a gastar en el adivino, mejor gástatelo en vino.
Cuando el español canta, o ha llorado o no tiene blanca.
Barro y cal, encubre mucho mal.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
Cuando no sepas qué hacer, échate un cigarro y tómate un café.
Que en el año nuevo lleves la mano derecha extendida siempre para ofrecer amistad, nunca para pedir.
Rodar hacia abajo, no cuesta trabajo; rodar para arriba, eso sí que cuesta fatiga.
Cuando tu competidor sea arrogante pídele consejos.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
Parece hormiga y es avispa.
Quien poda en Mayo y alza en Agosto, ni coge pan ni mosto.
Quien envidioso fuere, antes de tiempo fuere, antes de tiempo muere.
En casa y en amores, entras cuando quieres y sales cuando puedes.
Ron, ron; tras la capa te andan.
La lengua queda y los ojos listos.
Rebuznaron en balde, el uno y el otro alcalde.
Ni boda sin canto, ni mortuorio sin llanto.
Murió, y de niños APRENDIENDO.
No hay herida que no sane que no sea de otra manera que con el tiempo.
Quien una vez fue ladrón, reincide si halla ocasión.
El que regala, no vende; pero sorprende.