No muestres los dientes hasta que puedas morder.
Sin un ramito de locura, no hay humana criatura.
Hombre hablador, poco cumplidor.
Comida que escasea, bien se saborea.
Ni por vicio ni por fornicio, sino para su santo servicio.
No ensucies el agua para después tomártela.
El dolor embellece al cangrejo.
Hay veces que el pato nada, y hay veces que ni agua tiene.
Quien en vida echa maldiciones, en la muerte no reza oraciones.
En enero, se hiela el agua en el puchero.
Es ligero el tiempo y no hay barranca que lo detenga.
Hable el sabio y escuche el discreto.
La nobleza y los blasones, nada valen sin doblones.
El que busca, encuentra.
Alla va el niño, donde le tratan con cariño.
En Marzo, la veleta, ni dos horas está quieta.
Una hierba es una planta cuyas virtudes esperan para ser descubiertas.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
Entre perros y gatos lamen todos los platos.
Un viaje de diez mil kilómetros empieza por un solo paso.
No comer por haber comido, es bienvenido.
Ni un dedo hace mano, ni una golondrina verano.
Juramento, juro y miento.
Arriba, siempre arriba, hasta las estrellas
A quien se casa con viuda, ya no le queda la duda.
La mentira de un niño es como un pez muerto, siempre sale a la superficie.
Bebido con buenos amigos, sabe bien cualquier vino.
¿Qué sentido tiene correr cuando estamos en la carretera equivocada?
De dos que pleitan, otros se aprovechan.
Como es la madre, así es la hija.
Entre reventar o peer, ¿qué duda puede haber?.
Hijo ajeno, candela en el seno.
Albañil seas y en el cierre de un tejado te veas.
Los perros que se pelean contra ellos, se unen contra los lobos.
Cuatro ojos ven más que dos.
Cuanto más violento es el amor, más violento es el dolor
A barco nuevo, capitán viejo.
Ningún perro muerde la mano que le da el pan.
Nada sacar y mucho meter, receta segura para crecer.
Quien te alaba en tu presencia te censura en tu ausencia
Refrán es muy antiguo que es gran mal el mal vecino y más si es de tu oficio.
Sin precio no se han las mujeres.
A cabo de cien años, todos seremos salvos o calvos.
Se necesitan dos para empezar una pelea.
Nazca mi hijo varón, aunque sea ladrón.
Cada gallo canta en su gallinero, y el que es bueno, en el suyo y en el ajeno.
Los perros mueven el rabo no tanto a ti como a tu pan.
El cantar, alegra el trabajar.
Por miedo a los gorriones, no se deja de sembrar cañamones.
Hay ojos que de legañas se enamoran.