La amistad hace lo que la sangre no hace.
Sacar los trapos al sol.
Suerte, y al toro.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
El día de San Matías, entra el sol por la umbría.
Hijo fuiste, padre serás, como lo hiciste así te harán.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Mucho te quiero, culo, pero no alcanza a besarte.
Hombre muy escrupuloso, siempre será menesteroso.
Noche toledana. (Irse de farra).
Si tu vecina te alaba y felicita es que para algo te necesita.
La religión cala siempre en los estratos pobres
Cuando Febrero no febrerea, Marzo marcea.
Hasta la gracia de Dios hace daño.
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
A mal pisto, buena sangre de Cristo.
Con dificultad se guarda lo que a muchos agrada.
Pedir es lícito, responder es cortesía.
La felicidad de una casa tranquila se valora cuando la paz deja de existir
Palabras y plumas el viento las tumba.
Aún no es parida la cabra y ya el cabrito mama.
Después del palo dado ni Dios lo quita.
A heredad vieja, heredero nuevo.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
La felicidad viene a la casa donde se ríen.
A fuerza de probaturas perdió el virgo la Juana.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
Alábate cesto, que venderte quiero.
Hacer de un camino, dos mandados.
Mejor es una medida que el Dios te conceda, que cinco mil logradas sin legalidad.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
Abril concluido, invierno ido.
La muerte no suele avisar, cuando menos lo piensas, ahí está.
Puta me ha de hacer esta burra que me lleva a los pastores; y guiábala ella.
Para ser sabio el amor no necesita ir a la universidad
Cuando la puta está a la puerta y el oficial tiene cerrada la tienda, ten por cierta la fiesta.
Una buena mañana hace buena la jornada.
Mano lavada, salud bien guardada.
Más vale copa en mano que bodega en retrato.
La ley de Dios no come trampa.
Cuando la milana pía, agua para tres días.
Dinero ahorrado, dos veces ganado.
El rayo y la maldición dejan sana la ropa y queman el corazón.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
No metas a tu casa a quien te sacara de ella.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
El letrado y la paciencia ganan la sentencia.
Quien quisiere mentir, atestigüe con muertos.
Cuando los números hablan se acaban las discusiones.