Cojo con miedo, corre ligero.
Llevad vos, marido, la artesa, que yo llevaré el cedazo que pesa como el diablo.
No se muere dos veces si no se escapa de la muerte una vez.
La luna y el amor, cuando no crecen, disminuyen.
La salud no está en el plato, sino en el zapato.
Cuando en invierno vieres tronar, vende los bueyes y échalo en pan.
Al hombre y al oso, lo feo lo hace hermoso.
Al mal tiempo, buena cara.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Tanto la lima mordió, que sin dientes se quedó.
Si las vigas de arriba están mal, las de abajo otro tal.
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
El que no tiene hijos tiene una pena; el que tiene hijos tiene muchas penas.
Bien vengáis, con tal que algo traigáis; y mal, si algo os queréis llevar.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
La prudencia es la fuerza de los débiles.
Al que mucho se agacha, el culo se le ve.
Zurra y más zurra, hasta que la vara se quiebre o caiga la burra¡.
Ave de mucha pluma poco tiene que comer.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
Donde hay hambre no hay tortilla mala.
Mejor prevenir que lamentar.
De una gota de un tintero ¡cuánto malo y cuánto bueno!.
Cuando las arañas unen sus telas pueden matar a un león.
Ni cabalgues en potro, ni alabes tu mujer a otro.
No se puede servir a dos señores.
Buen corazón vence mala andanza.
Un aumento de caudal nunca viene mal.
Bestia sin cebada, nunca buena cabalgada.
La mula reparando y le avientas el sombrero.
Pájaro que dos veces cría, pelada tiene la barriga.
Cada paso que da el zorro le acerca más a la peletería.
A marido ausente, amigo presente.
La prisa se tropieza en sus propios pies.
Santo Tomás, una y no más.
¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.
A la que bien baila, con poco son le basta.
Es mejor callar que con tontos hablar.
Si el mozo supiese y el viejo pudiese, no habría cosa que no se hiciese.
Al hombre y al caballo, no apurallo.
El dar y el tener, seso ha de menester.
Quien coma la carne, que roa el hueso.
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
Si la vaca fuera honesta, cuernos no tendría el toro.
No hay bicho tan raro como el hombre avaro: para más guardar y tener, se muere por no comer.
No bastan estopas para tapar muchas bocas.
Oveja chiquita siempre es corderita.
Mear claro y recio deja al médico por necio.
Tres simples zapateros hacen un sabio Zhuge Liang.