No confíes del peón que tiene las manos finas.
Cuando la piedra ha salido de la mano, pertenece al diablo.
Es más fácil variar el curso de un río que el carácter de un hombre.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
Aldeana es la gallina, y cómela el de Sevilla.
Más bien poco correctamente que mucho incorrectamente.
El peor de los males es tratar con animales.
Guárdese el cojo y no eche la capa al toro.
Más de un hombre amanece con el día que no verá morir.
El que desprecia un centavo deseará después un peso.
El que nada no se ahoga.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
Un copo de nieve no puede existir en una tempestad del fuego.
Nunca falta un pelo en la sopa.
Antes de hablar, pensar.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
Casa que a viejo no sabe, poco vale.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
La fea graciosa vale más que la bonita sosa.
El gato maullador, nunca buen cazador.
Cuanto uno es más honrado, tanto es mayor su pecado.
Si Dios te da piedras, contruye un puente y golpéalo antes de pasar.
El hablar es plata y el callar es oro.
Dijo un sabio doctor que sin cielos no hay amor.
Cada burro apechuga con su carga.
Mejor una buena separación que una falsa amistad
El diente de la cabra menos come que daña.
El trompo mientras más lo lían más baila.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
No se puede servir a dos señores.
Muerto por una, muerto por varias.
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
Si el bueno sufre y el malo prospera, se siente el deseo de hacer mal las cosas.
El que no tiene hijos los mata a palos.
El que no sirve para comer, no sirve para trabajar.
Ni sobra el que viene, ni falta el que se va.
Buen podador, buen viñador.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
El que mata el marrano temprano, pasa buen invierno pero mal verano.
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
Está mal pelado el chancho.
Con gente mal criada, nada.
Conejo que bien corre, no lo asan.
El cielo castiga, el cielo reprende, pero el cielo no hace nada de esto cuando la gente está comiendo.
En amores, los que huyen son vencedores.
Piensa la araña que todos son de su maña.
Toda desgracia es una lección.
Ni tan calvo ni con dos pelucas: ni tanto ni tan poco.