El árbol deshojado es el amante de los ciclones.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
Dios castiga sin palo ni piedra
No hay mula que no patee, ni mujer que no lo de.
Es fácil esquivar la lanza, mas no el puñal oculto.
El que quiere moño bonito, tiene que aguantar jalones.
Buena es la justicia si no la doblara la malicia.
Una sola palabra puede decidir un negocio. Y un solo hombre, la suerte de un imperio.
Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
La riqueza del rico es su baluarte; la pobreza del pobre es su ruina.
El que paga a lo primero, pierde a lo postrero.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡cuánta pez se gastaría!.
A burro viejo, poco forraje.
Ira de dos que se aman, en abrazos para.
A la aguja, buen hilo, y a la mujer, buen marido.
Amor y sabiduría no habitan en el mismo castillo.
Cuando el gato no está, los ratones hacen fiesta.
Cada fracaso nos hace más listos.
Buena boca y buena gorra hacen más de una boda.
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
Sé constante en tu corazón; haz firme tu pecho; gobierna no solo con tu lengua. Si la lengua del hombre fuese el timonel de una embarcación, el Dios sería su capitán.
Aceituna cordobí para boca toledana no vale un maravedí.
De codorniz; de perdiz; de vaca y de urraca.
Al mal pagador más vale darle que prestarle.
El cuerdo en cabeza ajena escarmienta.
Más peligroso que chocolate crudo.
Donde hay hambre no hay tortilla mala.
Por mucho que la paz cueste, nunca es cara.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
Los tejados viejos necesitan muchas reparaciones
A buen hambre, no hay pan duro.
Pocas palabras son mejor.
El que más mira menos ve.
Las flores bonitas no dan buenos frutos.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
Lo que abunda nunca daña, cuando no es mal ni cizaña.
Hasta el "vivo" más ufano, cae a veces de marrano.
Quien pisa con suavidad va lejos.
Leña verde y gentejoven, todo es humo.
Más aburrido que mico recién cogido.
Cuídate del perro que no ladra y del agua mansa.
La ley es como la tela de araña, atrapa los bichos chicos y deja pasar a los grandes.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
Sigue la senda, aunque dé rodeos; sigue al jefe, aunque sea viejo.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
El sabio es menospreciado y el necio rico estimado.
El que sabe sabe y el que no es jefe
Cada ratón tiene su nido y cada mujer su abrigo.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.