La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
El que presta no mejora.
Cuando uno está de malas, hasta los perros le ladran.
No hay fiera más fiera que el que ingrato sea.
Amor y dinero nunca fueros compañeros.
La pobreza es dura carga, pero hace callo a la larga.
Hay gustos que merecen palos.
Es amor mal entendido el que no corrige a un hijo.
Si quieres ser estimada no te roces con cualquiera, que la fruta mayugada se pudre y no hay quien la quiera.
No hay bien ni mal que cien años dure.
No vendas el sol para comprar una bombilla.
Lo que se pierde en una casa, se gana en otra.
Las palabras amables no cuestan nada pero valen mucho.
El buen caballo de ladridos no hace caso.
Dios aflige a los que bien quiere.
El que todo lo quiere vender, presto quiere acabar.
Con locos, niños y putas, no negocies ni discutas.
El que juega por necesidad pierde por obligación.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
Si quieres quedar bien, nunca digas que te va muy bien.
Como pecas, pagas.
Quien no ahorra la cerilla cuando puede, no tiene una peseta cuando quiere.
Favor con favor se paga
No hay que perder una tripa por no hacer bulla.
No hay mejor hechizo que el buen servicio.
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
El buen vino no merece probarlo, quien no sabe paladearlo.
Mas trucho que el cacun vendiendo josting.
Boca de verdades, temida en todas partes.
Ningún hombre vale más que otro si no hace más que otro
Aprendiz que aprende mal, nunca será buen oficial.
El honor y el ocio no suelen ser buenos compañeros.
El labrador entre dos abogados, está como el pez entre dos gatos.
Ya no hay fiadores: matáronlos los malos pagadores.
Mientras comemos, ¡qué buenos semos!; cuando ayunamos, ¡qué mal andamos!.
A gran solicitud, gran ingratitud.
Una pizca de discreción vale más que un manojo de conocimiento.
A cuarto vale la vaca, y si no hay cuarto no hay vaca.
La sabiduría inútil solo se diferencia de la tontería en que da mucho más trabajo.
No te cases por dinero, puedes conseguir un préstamo más barato.
Cuando hay necesidad de tomar una decisión y actuar, el hablar es inútil.
Mil amigos son demasiadamente poco; un enemigo es demasiadamente mucho.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
Si da el cántaro en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro.
Buen caballo, buena espada y buena mujer, ¿qué más has de apetecer?.
Hartas riquezas tiene quien más no quiere.
Más vale ser desconfiado, que amanecer engañado.
El mal que a muchos azota, consuelo es para el idiota.
Lo que bien se gana, bien se guarda.