No hay malos maestros sino malos alumnos.
Una pena quita a otra pena.
Cómplice y asesino van por igual camino.
No hay corazón tan triste como una bolsa sin dinero.
Al asno rudo, aguijón agudo.
Con la tripa vacía, no hay alegría.
Dar limosna no empobrece y para el cielo enriquece.
Hacer bien donde no es agradecido es bien perdido.
Árbol que no arraiga no crece.
No hay tan buen compañero como el dinero.
El que siembra tormentas recoge tempestades.
Virgo viejo, puta segura.
Para seguir el sendero, mira al maestro, sigue al maestro, camina con el maestro, ve con el maestro, llegarás a ser maestro.
Pajar viejo, cuando se prende, malo es de apagar.
No hay duelo sin consuelo.
Si quieres que el ciego cante, la limosna por delante.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
Mal agüero, antes las berzas que el granero.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
A una cebolla ni siquiera el perro la huele.
Dar al olvido.
Lo que me debe Juan no me lo puede pagar; pero si se muriera, menos pudiera.
Cuando veas las barbas de tu vecino arder... mete la tuya en remojo
Un clave pequeño abre grandes puertas.
Mala olla y buen testamento.
De descansar, nadie murió jamás.
Quien un día fue picado por la vibora, siente temor a una soga enroscada durante diez años.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
Ni domes potro, ni tomes consejo de otro.
Fiar es de hombre bobo, pues es pagar lo que come otro.
Cien refranes, cien verdades.
Dinero ahorrado, dos veces ganado.
Es más hábil funcionario, quien más ordeña al erario.
Non se pode mamar e asubiar.
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
Así son los electores, así son los elegidos. Si éstos son malos es porque los primeros son peores
No hagas leña del árbol débil, haz palillos.
Cien ratones a un gato, le dan un mal rato Cien refranes, cien verdades.
El amigo se preocupa de tu cabeza, el enemigo de tus pies
Pájaros de otoño, gordos como tordos.
Cuesta más vengar agravios que soportarlos.
El labrador antes sin orejas que sin ovejas.
El que mea y no pee, es como el que va a la escuela y no lee.
La pereza es la madre de todos los vicios.
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
Boca cerrada, más fuerte es que muralla.