A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias.
Que la esperanza no te lleve jamás a despreciar lo que tienes.
El paso de la vida, no es atravesar una llanura.
La verguenza es último que se piedre.
La carne ha bajado y los pulmones han subido.
No hacen viejos los años, sino otros daños.
Camina como viejo y llegarás como joven.
Los que de veras buscan a Dios, dentro de los santuarios se ahogan.
No debe de cambiarse de caballo al pasar el río.
Muchos saben cómo adular, pero pocos entienden cómo alabar.
La mula de los Robledos, es mero sudor y pedos.
Algunas de las bayas más dulces crecen entre las espinas más puntiagudas, pero son bayas que merece la pena coger.
Malo es que se diga que Juan se ha muerto; si no se ha muerto, es que está muy malo.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
Quien ha disfrutado de lo mejor del amor no se conforma ya con el resto
La muerte nos iguala a todos.
El movimiento se demuestra andando.
Una sola palabra puede decidir un negocio. Y un solo hombre, la suerte de un imperio.
El que tiene narices, no manda a oler.
El gallo bueno, canta igual en su corral que en el ajeno.
Abuso no quita uso.
Los profetas y adivinos, embaucan a los cretinos.
El loco no fue el culpable, sino quien le diera el sable.
Siempre que puedas, mantente cerca de los que tienen buena suerte.
Trabajo de muchachos y arada de borricos, no vale un perro chico.
No es vergonzoso preguntar, es vergonzoso no preguntar.
Ni fea que enfade, ni hermosa que se codicie.
Aunque se cubra de sedas, el perro huele mal.
La esperanza es lo último que se pierde.
El que vende un caballo es porque patea.
Buen corazón quebranta mala ventura.
Al final, todo saldrá bien, y si no, es que no es el final.
Ir de mal en peor, no hay cosa peor.
Cuanto se deja de dormir, tanto se acrecienta en vivir.
Según San Andrés, el que tiene cara de tonto, lo es.
Más vale tarta compartida, que una mierda para uno solo.
A quien se hace oveja, el lobo se lo come.
No hagas bien a villanos, si no eres loco ni santo.
Muestra gran respeto por tu semejante.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
No te asombres por poca cosa.
¿Qué mayor delito que la pérdida de tiempo?
Palabras y plumas el viento las tumba.
Es propio de los pensamientos profundos el parecer simples, tanto que uno cree haberlos pensado él mismo
No agarres la cola del leopardo, pero si la tienes, no la sueltes.
Los buenos vuelan, los malos quedan.
En las cuestas arriba quiero mi burro, que las cuestas abajo bien me las subo.
El que a orilla del río mora, mucho bebe y mucho llora.
De las ciencias y las artes, solo es enemigo el ignorante.
Para disfrutar hay que empezar por olvidar