Casa vieja todo es goteras.
Bueno es caer para más valer.
Al que teniendo cama duerme en el suelo, no hay que tenerle duelo.
Vigila tus pensamientos pues se convertirán en palabras.
A quien reparte sus bienes antes de la muerte, agarra una estaca y pégale en la cabeza.
El hombre que desea estar tranquilo ha de ser sordo, mudo y ciego.
Donde hay hambre no hay tortilla mala.
Dos capitanes hunden el barco.
El que nace para burro, de niño ya tiene orejas.
Cada paso que da el zorro le acerca más a la peletería.
Que el amor sea como un paño que envuelve tu vida y tu muerte
Se queja más que la llorona.
El cuerpo eterno del hombre es la imaginación
Al bueno, porque te honre, y al malo porque no te deshonre.
Más peligroso que tiroteo en ascensor.
En julio, ¿dónde anda el mozo? Pues va de la acequia al pozo.
Ni lava ni presta la batea.
No gastés pólvora en chimancos.
Más vale prevenir que ser prevenidos.
Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca.
El árbol deshojado es el amante de los ciclones.
Más vale color en la cara que dolor en el corazón.
El que tiene bien y su mal escoge, de lo que le venga no se enoje.
Hay muchos bobos que nacen, pero son más los que se hacen.
Un perro sabe donde se tira comida.
El sarampión mata a lo traidor.
El que es perico donde quiera es verde y el que es pendejo donde quiera pierde.
No son malos tiempos, es malo el hombre
El hombre tiene un origen y un destino... A menos que lo recuerde, perderá ambos.
De pequeña pelea nace muy gran rencor.
Pereza, madre de pobreza y abuela de vileza.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
Quien agua ha tragado, ya no muere ahogado.
Cada hombre cuerdo lleva un loco dentro.
En esta vida insensata, ni al rico le sobra plata.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
Es caballero, no el que tiene caballo, sino el que tiene dinero.
La serpiente cambia el cuero, pero no su obrar rastrero.
Una montaña se escala en etapas, las propiedades se adquieren en etapas, y a la sabiduría se llega en etapas.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
Hay que coger al toro por los cuernos.
No se nace caballero: hay que saber serlo.
Maíz comprado no engorda.
El que mucho habla, poco acierta.
Quien sabe amar jamás hace sufrir.
No hay almohada más blanda que una conciencia tranquila.
Nadie cava con tesón sino el dueño del hurón.
Más ven cuatro ojos que dos.
El que paga descansa, pero el que cobra aún más.
La zorra vieja en el lazo se mea.