No seas amigo de los necios.
El joven puede morir, pero el viejo no puede vivir.
Quien teme la muerte no goza la vida.
El que a burros favorece, coces merece.
El viejo quiere más vivir, para más ver y oír.
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
El viento de la adversidad no sopla jamás sobre el reino de la sabiduría.
Las riquezas mal habidas no sirven de nada, pero la justicia libra de la muerte.
Errar es humano, perdonar es de sabios.
Aunque suegro sea bueno, no quiero perro con cencerro.
Para bien morir, bien vivir.
Más vale dos bocados de vaca que siete de patata.
Consejos y muertos, se sabe su valor cuando pasó su tiempo.
No desprecies el consejo de los sabios y los viejos.
Quien habla por refranes es un saco de verdades.
En la tierra del ciego, el tuerto es rey.
Más difícil que matar un burro a pellizcos.
El perro viejo cuando ladra da consejo.
Vive como viejo si quieres llegar a serlo.
Perdiendo aprendí; más vale lo que aprendí que lo que perdí.
Quien ya muerto el burro pienso le echó, tarde acordó.
Más vale la sal, que el chivo.
Quien mucho duerme, poco vive.
Bicho malo nunca muere.
Una pizca de discreción vale más que un manojo de conocimiento.
Parece mejor un asno que un caballo enalbardado.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
Por el becerro se amansa la vaca
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
El que a la bodega va y no bebe, burro va y burro viene.
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.
Un abuelo es como un caballo salvaje que ha sido entrenado por su hijo para que lo cabalgue su nieto.
El elefante muerto deja sus colmillos; el tigre, su piel; y el hombre, su nombre
El búfalo amarrado detesta al búfalo que cabalga por la llanura. (No cuentes dinero delante de los pobres).
Un corazón tranquilo es mejor que una bolsa llena de oro.
Sé arrojado, pero no demasiado.
Tanto pedo para cagar aguado.
Solo triunfa en la lucha por la vida aquél que tiene la paciencia en sus buenos propósitos e intenciones.
El que tiene hijos vive como un perro y muere como un hombre; y el que no los tiene, vive como un hombre y muere como un perro.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
Tres saberes gobiernan el mundo: el saber, el saber vivir y el saber hacer, pero el último ocupa a menudo el lugar de los otros dos.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
El temor del Señor prolonga la vida, pero los años del malvado se acortan.
Entre menos burros, más choclo.
A muller é o carniceiro médralle a carne na man.
Vencer no es vergonzoso
La lengua del justo está detrás del corazón, más la del necio va siempre delante, suelta y dicharachera.
Burro apeado no salta vallado.
Pola boca morre o peixe. Por la boca muere el pez.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.