Loro viejo no aprende a hablar.
Nadie es tan bruto que tire piedras a un árbol sin frutos.
Puedes salir herido, pero es la única forma de vivir la vida realmente.
Mientras ande tu asno, no le des palos.
No hay burro calvo, ni calabaza con pelo.
El que vale, vale, y el que no a la Marina.
No hay mejor beleño que el buen sueño.
Acertó a mear el buey en la calabaza.
Siempre es pobre el codicioso.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
Aramos, dijo la mosca al buey.
Pan para hoy, hambre para mañana.
La risa se oye a mayor distancia que el llanto.
La risa abunda en la boca de los tontos.
Ir a cazar con hurón muerto es desconcierto.
Al alcornoque no hay palo que le toque, sino la encina, que le quiebra la costilla.
No dejes lo bueno por lo hermoso, ni lo cierto por lo dudoso.
A confesión de parte relevo de prueba.
El caballo malo hay que venderlo lejos.
Para quien no sabe a dónde quiere ir, todos los caminos sirven.
La edad no juega ningún papel salvo en los quesos.
El amor es de las jóvenes y el chismorreo de las viejas
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
Madura apenas la mora, y el mirlo se la devora.
Bien sabe el asno en que casa rebuzna.
Poco a poco hila la vieja el copo.
La contradicción es la sal del pensamiento
Lo malo sin maestro se aprende.
Canas y dientes, son accidentes; arrastrar los pies, eso sí es vejez.
Aun conociéndolo, el cura y la mariposa caen en el fuego
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
Ser el último orejón del tarro.
Quien poco tiene, pronto lo gasta.
Las penas no matan de un hachazo, sino poco a poco van matando.
El ruin buey, holgando se descuerna.
El que aprende con pelos abajo, aprende poco y con trabajo.
La modestia murió cuando la falsa modestia vino.
Perro que mucho ladra, poco muerde, pero bien guarda.
El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
El hombre rico tiene aduladores, no amigos.
Árbol que fruto no da, solo es bueno para el llorar.
Difunto que hace tanto bien, requiestcant in pace, amén.
Lo que madura pronto, se pudre temprano.
Un gramo de discrección vale por un kilo de ingenio.
Bueno es el rigor; pero la misericordia es mejor.
Dios castiga, pero no ha palo.
No caga el asno tan hondo, que no suba el husmo en somo.
La rata avisada, no muerde carnada.
A bestia loca, recuero modorro.