Come niño, y crecerás; bebe, viejo, y vivirás.
Hay quienes pasan por el bosque y no ven leña para el fuego.
El amigo de todos es fiel a ninguno.
Quien tuvo y ahorró, para la vejez guardó.
Zorrilla tagarnillera, hácese muerta por asir la presa.
Quien anda en malos pasos, en uno quedará atascado.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
Más verga que el Trica programando.
El que con locura nace, con ella yace.
Ni mejor porque el concejo lo pide, ni peor porque lo olvide.
Más fea que un carro por debajo.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
Ir contra la corriente, casi nunca es conveniente.
Las arrugas son la tumba del amor
Hombre de espíritu enclenque, donde nace allí muere.
El muerto se asusta del degollado.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
A candil muerto, todo es prieto.
Solo tres tipos de personas dicen la verdad: los niños, los locos y los borrachos
Todo lo que no se da, se pierde.
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
Los verdaderos amigos son tan raros como las moscas blancas
Más vale haberlo perdido, que nunca haberlo tenido.
Al mal caballo, espuela; a la mala mujer, palo que le duela.
Cuando el dinero habla, la verdad calla.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
El vino y la mujer se burlan del saber.
Solo ves el árbol y no el bosque.
Un granuja es suave como el algodon; un estúpido es duro como el hierro.
El hablar es plata y el callar es oro.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
El árbol permanece aunque desaparezca la mano que lo ha plantado.
Burro harón, hacia el pesebre es trotón.
Quién mucho come, mucho bebe; y quién mucho bebe, mucho duerme, poco lee, poco sabe y poco vale.
Por dinero baila el perro y por pan si se lo dan, y no por el son que toca el ciego.
Lo que es igual, no es trampa.
Un día el lobezno se convertirá en lobo, aunque se haya criado entre los hijos del hombre.
Un vaso de vino añejo da alegría, fuerza y buen consejo.
Bestia que no es tonta, sabe quien la monta.
Es mucha la totuma para tan poca agua
Quien no llora, no mama!
El lobo no teme al perro pastor, sino a su collar de clavos.
De refrán y afán pocos se librarán.
Una juventud que no cultiva la amistad con los ancianos es como un árbol sin las raíces.
Camarón que se duerme, se lo comen los peces.
Mas quiero viejo que me regale, que mozo que me mande.
Cada día es maestro del anterior y discípulo del siguiente.
Quien mal cae, mal yace.
Quien quisiere mentir, atestigüe con muertos.