El bambú por dentro está vacío y le cuelgan las hojas
Más vale fortuna en tierra que bonanza por la mar.
Mejor perdiz en la mano, que dos en el campo.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
El zorro que se duerme no caza gallinas.
El ojo de un amigo es un buen espejo.
No des a guardar ni al niño el bollo, ni al viejo el coño.
Al hombre valiente, espada corta.
Un paso en falso se hace deplorar toda la vida.
Si vences la desesperación vencerás otras batallas
El hombre necio, menosprecia a su madre.
Al amigo y al caballo, no hay que cansarlos.
Quien de joven come sardinas, de viejo caga las espinas.
A grandes males, grandes enfermos.
El buen vino no merece probarlo, quien no sabe paladearlo.
Vale más ser envidiada que envidiosa.
Quien es feliz habla poco
Los refranes no engañan a nadie.
Ni hables como doliente, ni vivas entre vil gente.
Es más fácil variar el curso de un río que el carácter de un hombre.
Cuando ya no se ama se pierde de golpe la memoria
El agua no horada a la piedra por su fuerza sino por su constancia.
El amor es carne para el mancebo y hueso para el viejo.
Vamos arando dijo la mosca, sobre lo cachos del buey. Siempre uno trabajo mas que otro.
Zorra vieja no cae en la trampa.
Saco lleno no se dobla. Saco vacio no se para.
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.
¿Qué parió la burra?. Lo que la echó el asno.
Pierde enseguida el que desespera por ganar
De los vivos mucho diezmo, de los muertos mucha obada, en buen año, buena renta, y en mal año, doblada.
Del joven voy, del viejo vengo.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Un gran hombre comparte lo que tiene con los demás.
Al mal torero, hasta los cuernos le molestan.
Más vale ser una mal realizador, que un magnífico ideador.
El perezoso considera suerte el éxito del trabajador.
No aceptes soborno del poderoso ni oprimas al desheredado.
No hay peor sordo, que quien no quiere oír, ni peor ciego, que quien no quiere ver.
Por rico que sea un hombre, ha menester al pobre.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
El aprendizaje cuesta caro, y siempre se paga.
Virtud da la vida y el vicio la quita.
Los carpinteros dan forma a la madera; los flecheros dan forma a las flechas; los sabios se dan forma a sí mismos.
Buen moro, o mierda u oro.
Hace más la raposa que la curiosa.
Más se aprende en un día de soledad que en ciento de sociedad.
Al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cae encima.
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.
Recordar algo malo, es como llevar una carga para la mente.
Zopenco o zoquete, el más listo, torpete.