Si un rico se cae, es un accidente; pero cuando se cae un pobre, se dice que está borracho.
El diablo no es nunca tan feo como lo pintan
Al que es de muerte, el agua le es fuerte.
Cuando el león muere, encima le mean las liebres.
Muerto el perro, el gato es el que ladra.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
El que nada debe nada teme.
Dicen y decimos que más vale un hermano que diez primos.
Buey viejo, no come tronco.
Su ladrido es peor que un mordisco
Camina más una hormiga que un buey echado.
Rana en el fondo del pozo.
Nunca falta un borracho en una vela.
Lo que no cuesta no vale.
Solo el ruiseñor es capaz de comprender a la rosa.
Lo bello es difícil.
Aunque uno esté dormido, no deja de amanecer.
Un poco de ayuda es mejor que un mucho de compasión.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
El buey conoce a su dueño y el burro el pesebre de su señor.
El que presta un libro es tonto, y más tonto el que lo devuelve.
Afortunado el que vive tiempos tranquilos.
Callar y coger piedras es doble prudencia.
Corre más una loca en chanclas.
Malo un rico empobrecido, peor un pobre enriquecido.
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
El ojo del amo engorda el ganado.
Donde hay duda hay libertad.
El muerto y el arrimado, a los tres días apestan.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
Del médico y del enterrador, cuanto más lejos mejor.
El oro legítimo no teme al fuego.
El que presume de honrado, presume de desgraciado.
Ni vive, ni deja vivir.
Amigos, oros y vinos, cuanto más viejos, más finos.
El árbol que no da frutos, da leña.
Cae más rápido, un hablador que un cojo.
Buena es la pelea ganada, pero es mejor la evitada.
No vendas la piel del oso antes de haberlo muerto.
Quien a hierro hiere, a hierro muere.
Las palabras se las lleva el viento, lo escrito permanece.
Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
Quien no conoce de abuela, no sabe cosa buena.
La campana te saluda al nacer, y te acompaña al cementerio
No es tonto el indio, sino quien lo hace compadre.
Si la suerte quiere ir a ti, la conduciras con un caballo, más si quiere irse romperá una cadena.
Es mejor volverse atrás que perderse en el camino.
Viejo soy y viejo serás: cual me veo, así té veras.
Aquel cuya sonrisa le embellece es bueno; aquel cuya sonrisa le desfigura es malo.
Más duro que sancocho de pata.