La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
A caballo regalado, no se le ve colmillo.
Alazán tostado, antes muerto que cansado.
Toda carne es sospechosa, más la muerta es venenosa.
No hay peor ciego que el que no quiere ver.
Cuando el daño está hecho todos saben aconsejarte
Los amigos de los buenos tiempos son como los gatos callejeros
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
El ladrón sin ocasión para robar, se cree un hombre honrado.
El que llega tarde, no bebe caldo
También al verdugo ahorcan.
Más caga un buey que cien golondrinas.
Hay que saber tantas cosas como el ano de la gallina.
Nosotros no perdemos tiempo en la vida; lo que se pierde es la vida, al perder el tiempo.
Maldición de burro, al cielo no llega; en las vigas de la cuadra se queda.
Sirve a un gran hombre y sabrás lo que es la aflicción.
Es mejor malo conocido que bueno por conocer.
No todo lo que pendula cae
La pobreza no es vileza, más deslustra la nobleza.
Una vez que la vieja quiso comer carnero, habían ahorcado al carnicero.
Quien tiene enemigos, no duerma, que hasta el escarabajo del águila se venga.
A nadie le duele la cabeza cuando consuela a otro.
Al alcornoque no hay palo que lo toque; menos la carrasca, que le casca.
A chica boca, chica sopa.
Fruto de corral ajeno, es más barato y más bueno.
¿De quién es el majuelo?. ya se sabrá cuando muera mi abuelo.
Tanto peca lo mucho como lo poco.
Mucho Madruga el que una cartera que encontró; pero más Madruga el que la perdió.
A la muerte ni temerla ni buscarla, hay que esperarla.
Ama como el lobo ama a la oveja
El miedo a los pequeños defectos hace crecer los grandes
Los tambores de guerra son tambores de hambre.
La sola bravata, no hiere ni mata.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
La práctica vale más que la gramática.
Buey que muge, todos le temen.
El gandul es un cadáver con apetito.
Presto rico, presto pobre.
Si el camello pudiera verse la joroba, se caería al suelo de vergüenza
Para poca ventura, remedio es la sepultura.
Loro viejo no da la pata.
Más que la mujer hermosa vale la hacendosa.
Más mató la cena que sanó Avicena.
Si no valiese por testamento, valga por codicilo.
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
El vientre lleno aunque sea de heno.
Del ahogado, el sombrero.
Quien se aconseja a sí mismo se enfada
El que se pinta de bueno, o es tonto o tiene veneno.
A la vejez se acorta el dormir y se alarga el gruñir.