El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
Muchos locos empezaron creyéndose sabio.
El de labios mentirosos disimula su odio, y el que propaga calumnias es un necio.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
El perro hambriento no teme al león.
El que de treinta no sabe y de cuarenta no tiene, no lo aguarde si no es que herede.
El verdadero huérfano es el que no ha recibido educación.
El hábito no hace al monje.
La mujer y la gaviota, cuanto más viejas más locas.
La ignorancia es la madre del atrevimiento.
El espíritu es fuerte; pero la carne es débil.
A quien no teme la muerte, nada le es fuerte.
Un tonto engaña a cientos si le dan lugar y tiempo.
Quien te adula, te traiciona.
La edad madura es aquella en la que todavía se es joven, pero con mucho más esfuerzo.
El que nace pa maceta, no pasa del corredor.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
El amor da al necio osadía y entendimiento.
La curiosidad mató al gato.
No se tiene el alma de una amigo sin dar el alma
Cosa buena es arrepentirse, pero mejor cosa aún es no exponerse a ello.
Hombre anciano, cuando muere poco llorado.
Bebe caldo, vive en alto, anda caliente y vivirás largamente.
Los que saben más tretas, pierden más pesetas.
El más peligroso de todos los animales salvajes es el calumniador; de los mansos el adulador.
Poca cuadrilla, vida tranquila
La prudencia nunca yerra.
Cuando hay santos nuevos, los viejos no hacen milagros.
Más vale copa en mano que bodega en retrato.
Más vale tener tortícolis por mirar muy alto, que volverse jorobado por mirar muy bajo.
Decir refranes es decir verdades.
Mucho dinero, época virtude; poco dinero, mucha salud.
Más fea que una patada en la canilla.
El suspiro de una joven se oye desde más lejos que el rugido de un león.
Del lobo un pelo.
La vida es grata, a quien bien la acata.
El hombre recurre a la verdad solo cuando anda corto de mentiras
El Señor no deja sin comer al justo, pero frustra la avidez de los malvados.
No pierdas un amigo provechoso por lo que de él te diga el mentiroso.
El perro de buena raza hasta la muerte caza.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
Bien se sabe atrever quien nada tiene que aprender.
Para ser tonto, los libros son estorbo.
Pan de hoy, carne de ayer y vino de antaño y vivirás sano.
Al hombre listo y tunante, no hay quien le eche el pie delante.
Trabaja como si vivieses siempre, y vive como si murieses hoy.
Una lágrima puede decir más que un llanto.
Aquel que guarda siempre tiene.
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
En la paz se cuelga a los ladrones; en la guerra se les honra.