El que araña y muerde, poco puede.
Quien no sabe dar sabe recibir
Dios aprieta pero no ahoga.
Muerte y venta deshace renta.
En Gumiel de Izán, tan malo es el hombre como el pan.
Duro de cocer, duro de comer.
Donde hay ganancias las pérdidas se esconden por ahí cerca.
El que se apura, poco dura.
El trabajo no mata a nadie.
Juglar que mucho canta, poco yanta.
Las tres ces que matan a los viejos: caída, cólico o cursos.
Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él.
El que toma parientes más honrados que sí, señores toma a quien servir.
Almuerza bien, come más, cena poco y vivirás.
De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
Persevera y triunfarás.
A nave rota, todo tiempo es contrario.
La Verdad es relativa, la neta es absoluta.
Aquel que reconoce la verdad del cuerpo puede entonces conocer la verdad del universo.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
A como come el mulo, caga el culo.
Ni poeta con dinero ni mujer sin pero.
El beber es el placer, y el pagar es el pesar.
La tierra será como sean los hombres.
El sueño y la muerte hermanos parecen.
Cada cual sabe lo que carga su costal.
Decir, dice cualquiera; hacer solo el que lo sepa, quiera y pueda.
Buena burra hemos comprado.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
El puente solo se repara cuando alguien se cae al agua.
Más peligrosa esa vieja, que un tiro entre ceja y ceja.
El mucho joder empreña.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
Cuando habla uno solo, todos escuchan, pero si hablan todos a la vez ¿quién escucha? Proverbio abisinio.
A la mujer por lo que valga, no por lo que traiga.
En arca de avariento, el diablo yace dentro.
Al leñador caza, y al cazador leña.
Ira no obra Justicia.
El que con su barriga se enoja, la tripa le queda floja.
A hurón cansado, madriguera nueva.
Si un negocio te abruma por el principio, comiénzalo por el fin.
La ley es como la tela de araña, atrapa los bichos chicos y deja pasar a los grandes.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
Al segar ser bien pagado, dice al estercolador, su sembrado.
A borregos recién esquilados, no les mande Dios viento helado.
Nadie compra una vaca teniendo la leche gratis.
El sexo nos hace perder la cabeza
Vicio por natura, hasta la muerte dura.
Quien bien quiere, tarde olvida.
En San Antonio cada pollita pone huevo