Madura apenas la mora, y el mirlo se la devora.
Quien tiene noches alegres, ha de soportar mañanas tristes.
Con una buena media y un buen zapato, hace la madrileña pecar a un santo.
No busques a la vez fortuna y mujer.
Madrastra, madre áspera.
A hora mala no ladran canes.
El que trabaja en el río, es trabajo "perdío".
Vida del campo, o para tonto, o para Santo.
O de trabajo o de trabajos muere el abogado.
Bebe poco y come asaz; duerme en alto y vivirás.
Fía y vende bien, que la paga ella se bien.
De día y con sol.
La vida no estaría cara, si la gente trabajara.
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
Calla, haz, y con la tuya te saldras.
Tendrán que pasar hambre en la época fría los que no trabajen en la caliente.
Estáse la vieja muriendo y está aprendiendo.
Más fácil es de la obra juzgar que en ella trabajar.
Non se pode mamar e asubiar.
Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.
Víbora que chilla no pica.
Haz favores y harás traidores.
No por mucho madrugar amanece más temprano.
Muchos hijos, riqueza do pobre.
Acude a tu oficio, que todo lo demás es vicio.
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, irás sin ser llamado.
Roma, paraíso de putas e infierno de mulas.
Hablara yo para mañana.
Con la mujer y el dinero no te burles, compañero.
Para San Matías se igualan las noches con los días.
Mentiras de día y pedos de noche, los hay a troche y a moche.
Lo que se hace de noche sale de día.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
Una buena mañana hace buena la jornada.
Una hora de hoy es mejor que dos de mañana.
Sábado sabadete, camisa nueva y polvete.
Busca y hallarás; guarda y tendrás.
Siembra temprano, poda tardío y recogerás grano y vino.
Con rastra y soltera, tenla por ramera.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
En Marzo, la veleta, ni dos horas está quieta.
Una de cal y otra de arena, y la obra saldrá buena.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
Costurera sin dedal, cose poco y cose mal.
Vuelva usted el sábado, que hoy no hay mendrugos.
La que no tiene marido en siesta, sola se acuesta.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
A dineros dados, brazos quebrados.
Sopa en vino no emborracha, pero agacha.
El hombre haragán trabaja solo al final.