Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
En la amistad no se mira la obra sino la voluntad.
La prisa es la madre de la imperfección.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
El oficio quita el vicio.
Por San Andrés, todo el tiempo noche es.
De el comer y el rascar, el trabajo es comenzar.
Bebe caldo, vive en alto, anda caliente y vivirás largamente.
No olvides que la fortuna cambia como la luna.
Dama tocada, dama jugada.
Madre solo hay una, y padres muchos...
Obra con amores y no con buenas razones.
Está como abeja de piedra.
Tiene doble trabajo hincharse y deshincharse.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
Con gente mal criada, nada.
A casa del cura, ni por lumbre vas segura.
Madre hay una sola.
Amor y amigo de verba, amigo y amor de mierda.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
Deja que tu ira se ponga con el sol y asegúrate que no vuelve a amanecer la mañana siguiente.
Quien ha de pasar la barca no cuenta jornada.
La edad madura es aquella en la que todavía se es joven, pero con mucho más esfuerzo.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
Moda y fortuna presto se mudan.
El que mucho duerme poco aprende.
Más maestra es la adversidad que la prosperidad.
Comer con fuerza, mascar con ganas y lo que no se hiciere hoy se hará mañana.
Con putas y frailes ni camines ni andes.
Pan para hoy, hambre para mañana.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
Si quieres matar a un fraile, quítale la siesta y dale de comer tarde.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
El trabajo ennoblece.
Dar patadas de burro.
Planta, siembra y cría, vivirás con alegría.
El maíz tendrás colgado, de las vigas del sobrado.
Aborrece y serás aborrecido, quiere y serás querido.
Llora tus penas y deja las ajenas.
Diga mi vecina, y tenga mi costal harina.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
La casa la hace el hombre y el parentesco la mujer.
En Agosto trilla el perezoso.
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
Quien duerme diez horas, a la vejez llora.
A casa de tu tía, entrada por salida.
El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
Casado que vuelve a casa manivacío, ese es baldío; casado que vuelve a casa manilleno es bueno.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.