Mano que te da de comer no has de morder.
Una palabra aguda hiere más que un arma afilada.
Ningún ladron quiere ser robado.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
A barba muerta, obligación cubierta.
Dios acude siempre.
Cuando la cólera y la venganza se casan, su hija es la crueldad.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
No te fíes del enemigo que duerme.
Chico de plaza, chico de mala raza.
De casi no muere nadie.
Ara con heladas, que matarás la grama.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
Del cobarde, no se ha escrito nada.
La pasión embellece lo feo
En la copa de San Elmo quiere atrapar pulpos de mar
El aprendizaje es un tesoro que seguirá a su dueño a todas partes.
Todo se andará si la vara no se rompe.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
¿Quién te metió por puerta de tu enemigo?. Hambre y frío.
Parejo como las calles de León.
Invierno bueno pasarás si cerdo, grande o chico, matarás.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
El oficial que no miente, sálgase de entre la gente.
El que come hasta enfermarse tiene que ayunar hasta reponerse.
El primer paso es el que cuesta.
Fiar es de hombre bobo, pues es pagar lo que come otro.
El amo no siempre tiene razón, pero es el amo.
Buena mano, de rocín hace caballo; y la ruin, de caballo hace rocín.
Las tres cabezas más duras: la mujer, la cabra y la burra.
Arriba canas y abajo ganas.
A hombre desgarbado, dale de lado.
Al que es de muerte, el agua le es fuerte.
El hombre cuando es celoso se acuesta pero no duerme.
La mentira dura mientras la verdad no llega.
No es de hombre prudente nadar contra la corriente.
Nunca un peligro sin otro se vence.
Tropezando y cayendo, a andar va el niño aprendiendo.
El encanto de la mujer puede más que el coraje del hombre
Mala es la llaga que con vino no sana.
El amor iguala a los que se aman.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Cuando comienzan las uvas a madurar, comienzan las mozas a bailar.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
Parecerse como un huevo a una castaña.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
A ese andar, llévalos mi baca.
La amante ama un día, la madre toda la vida.