Cuerpo harto, a Dios alaba.
De los enemigos los menos.
Hay que dar para recibir.
No pongas a tu mejor amigo en la disyuntiva de tener que elegir entre ti y una cruz de caballero
Incluso la piedra se rompe si el fuego es lo bastante fuerte.
Las armas sofisticadas, muy listas y camufladas.
Buey que muge, todos le temen.
Más vale llorarlas muertas que no en ajeno poder.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
Si te muerde el escorpión, traigan la pala y el azadón.
El lo que se pierde, se aprende.
Quien siembra, siega.
Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Padecer por amar, no es padecer, que es gozar.
El pescar con caña, requiere paciencia y maña.
El que veló, sondó y desconfió, jamás se perdió.
Fraile que pide por Dios, pide para dos.
A enemigo que huye, puente de plata.
El que ama, teme.
Araña de día, carta o alegría.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
La fe no tiene miedo.
Ninguno se alabe de hacer lo que no sabe.
El que se emperra se emperra, el que se enchila se enchila, y el que se encula se chinga.
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.
Estoy hasta las manos.
Leerle a uno la cartilla.
El hombre más fuerte del mundo es el que está solo
La fe mueve montañas.
Como hormigas en la sartén al fuego.
Quien no se arriesga no cruza el río
Carrera que no da el caballo, en el cuerpo la tiene.
Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
El dinero tiene la cola corta. Por eso cuesta tanto agarrarlo.
Hacerse el ignorante para chupar manteca.
De luengas vías, luengas mentiras.
Lo difícil es tener, si no sabes mantener.
Oficio de albardero, mete paja y saca dinero.
¡Quien sabe cuántos enemigos tienes en torno a la mesa!.
A la mala costumbre córtale las piernas para que no avance.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
Querer y no querer, no está en un ser.
A la pereza persigue la pobreza.
Tronar como un arpa vieja.
Ni al jugador que jugar, ni al gastador que gastar, ni al avaro que guardar.
Pescador que pesca un pez, pescador es.
Reniego de caballo que se enfrena por el rabo.