El que de Santo resbala hasta demonio no para.
Comer uva y cagar racimo.
Adulador; él es tu enemigo peor.
Tirar la piedra y esconder la mano.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
Clérigos y cuervos, huélganse con los muertos.
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Una respuesta amable mitiga la ira.
Miente tu por mi, y yo jurare por ti.
Haz todo lo que puedas, lo demás déjaselo al destino.
Ladroncillo de agujeta, después sube a barjuleta.
A la tercera va la vencida y a la cuarta la jodida.
Libra tu lengua de replicar a tu superior y guárdate de denigrarle.
En tus apuros y afanes, acude a los refranes.
Río que zurrea, o trae agua o piedra.
Del odio al amor hay solo un paso.
Amigo viejo para tratar y leña seca para quemar.
La mujer y la gallina, por andar se pierden aína.
El amor vence todo.
Cada día verás quien peque y pague.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
Dale un golpe a todas las plantas y ninguna caerá
Comer y rascar todo es empezar.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
A mal Cristo, mucha sangre.
El hábito es una camisa de hierro.
Más vale juzgar entre enemigos que entre amigos.
El llanero es el sincero, y del serrano ni la mano.
Hombre de pelo en pecho, hombre de dicho y hecho.
Tras de corneados ? Apaleados.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
Hay que convivir; pero no conbeber.
Mejor amar poco a condición de amar siempre.
Tapar la nariz, y comer la perdiz.
No es la liebre de quien la mata, sino de quien la levanta.
Mas vale dar que recibir.
Más vale pan duro que ninguno.
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
Solo hay tres cosas que conviene hacer aprisa; huir de la peste, alejarse de las querellas y cazar pulgas.
Agua trae en el cuerpo luna con cerco.
Ni con cada mal al físico, ni con cada pleito al letrado, ni con cada sed al jarro.
Antes el golpe que el grito.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
La abeja y la oveja, en abril dejan la pelleja.
La vida es un trabajo que hay que hacer de pie
Pelearte, mejor con los parientes que con los vecinos.
Ni siquiera un dios puede cambiar en derrota la victoria de quien se ha vencido a sí mismo.
El cuerdo en cabeza ajena escarmienta.