Pelearte, mejor con los parientes que con los vecinos.
Hacerle a uno la pascua.
Ni el más rico ni el más fuerte, se han librado de la muerte.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
La fuerza mas grande del hombre radica en el corazón.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
Más fuerte era Sansón y le venció el amor.
Arte para lograr es el dulce hablar.
Nazca mi hijo varón, aunque sea ladrón.
Tirar la piedra y esconder la mano, es cosa del villano.
Burlas de manos, burlas de villanos.
El canalla es el que hace el agravio, no el que lo soporta.
Menos correr y más hacer.
Llenarle la cuenca a alguien.
Quien el incendio busca o se quema o se chamusca.
La gala del estudiante, en cuello y guante.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
Le dan la mano, y se coge el codo.
El que nada no se ahoga.
Estáse la vieja muriendo y está aprendiendo.
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
El que ganó y calló, hizo lo que debió.
Llaga incurable, vida miserable.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Quitar la leña debajo de la caldera.
Raposa que mucho tarda, caza aguarda.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
Comer poco y beber menos, a lujuria ponen freno.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
De ventero a ladrón, no hay más que un escalón.
La guerra sólo tiene una buena cosa; la paz que trae en pos de ella.
Decir es de charlatanes; hacer es de hombres formales.
Gallo viejo con el ala mata.
Alábate pollo que mañana serás gallo.
Cuando el pobre lava, llueve.
Cinco: por el culo te la hinco.
Armas y dineros quieren buen dueño.
Hablar con el corazón en la mano.
El que de joven se come la gallina, de viejo echa las plumas.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
O jugamos todos o pinchamos el balón.
El mejor premio es merecerlo.
Quien tiene dos y gasta tres, ladrón es.
Comer en bodegón y joder en putería.
Cada cual ha de llevar su carga.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
De arriero a arriero no pasa dinero.
Cuando no hay blanditas, le entramos a las duras.
Al potro que le alabe otro.
La salud no tiene precio y el que la arriesga es un necio.