En la paz se cuelga a los ladrones; en la guerra se les honra.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
No da un tajo ni en defensa propia.
El amor es como el fútbol: hay que saber tirar.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
No menosprecies al cachorro débil, podría convertirse en un tigre feroz.
Alábate cesto, que venderte quiero.
El gato de Mariramos halaga con la cola y araña con las manos.
La oveja lozana a la cabra la pide lana.
De pequeñico se doma al mimbre.
El que se apura, poco dura.
Muchos se ufanan, pero pocos se afanan.
Jurar ves magaña, quien jura te engaña.
Perdona al ofensor y saldrás vencedor.
Matad el hambre, y no deis lugar que la hartura os mate.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
A la de tres va la vencida.
La herida causada por una lanza puede curar, pero la causada por la lengua es incurable.
Está por encima de sus enemigos el que desprecia sus agravios.
A la corta o a la larga, el galgo a la liebre alcanza.
En casa del herrero cuchillo de Embero.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
Dar es corazón, pedir es dolor
Tiene doble trabajo hincharse y deshincharse.
Bueno es caer para más valer.
A brutos da el juego.
Llegar al humo de las velas.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
Del sabio es errar, y del necio perseverar.
El que paga a lo primero, pierde a lo postrero.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
Cuidado con los secretos porque son una poderosa arma. Puedes utilizarla a tu favor o puede ser reutilizada en tu contra.
El que fía o promete, en deudas se mete.
Por muy pequeña que sea, la mujer siempre le gana al diablo en astucia.
Los hijos de Verdolé, que le enseñan a su padre a joder.
Luna con cerco, lluvia y viento.
Para prosperar, madrugar.
Dios ayuda al que mucho madruga.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
Estar en tres y dos.
Aquel que guarda siempre tiene.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Ir contra la corriente, casi nunca es conveniente.
¡Cómo subo, subo de pregonero a verdugo!.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.