Villano terco y cazurro, nunca cae del burro.
Riña por San Juan, paz para todo el año.
A la bestia cargada el sobornal la mata.
O faja o caja.
El que juega con fuego, se quema.
Hay que ser puerco pero no trompudo.
Caer está permitido. ¡Levantarse es obligatorio!.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
Quiere meter la cuerda y sacar listón.
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.
La letra, con sangre entra.
La lengua de las mujeres es su espada, y, por cierto, nunca la dejan enmohecerse.
Oir cantar el gallo y no saber en que gallinero.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
Entre hermanos que nadie meta la mano.
Apostar por necesidad, perder por obligación.
Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
Poco y entre zarzas.
A largos días, largos trabajos.
Mas hechos y menos golpes de pecho.
A la suegra hay que sufrirla, como a la muela picada.
Dar en el clavo.
Loro viejo no aprende a hablar.
Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
Haber sido "toriao" en muchas plazas.
Hay que saber sacrificar la barba para salvar la cabeza.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
Saber y no recordar, es lo mismo que ignorar.
Al endeble todos se le atreven.
La escama de los besugos puede ser nuestro verdugo.
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Padecer cochura por hermosura.
Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás.
Jugar a las cartas vistas.
De el comer y el rascar, el trabajo es comenzar.
Decir, dice cualquiera; hacer solo el que lo sepa, quiera y pueda.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
Camina más una hormiga que un buey echado.
Quien de servilleta pasa a mantel, no hay quien pueda con él.
No es de bravo señal buena, toro que escarba en la arena.
Perro que ladra no muerde. (Mientras ladra)
Las disputas dejan a la verdad en el medio y a las partes de un lado y otro.
No dar pie con bola.
Bien urde quien bien trama.
Escoger huevos en banasta, escoger la peor casta.
La mula arisca a la larga, se va enseñando a la carga.
Juego de manos es de villanos.
A diente cogen la liebre.
El que pierde y dice que no lo siente, es un puto, ladrón, cornudo y miente.