Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
Odia el pecado y compadece al pecador.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
Oye primero y habla postrero.
Reniego del amigo que me encubre el peligro.
Moza que mucho va a la fuente, anda en bocas de la gente.
Hacerse de la vista gorda.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
Reniego de señora que todo lo llora.
Moza dominguera no quiere lunes.
Hecha la ley, hecha la trampa.
Intelecto apretado discurre que rabia.
Hacer de su capa un sayo.
¿Mirón y errarla?.
Moza que se asoma a la ventana a cada rato, quiere vender barato.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Procure ser en todo lo posible el que ha de reprender irreprensible.
Al que fortuna lo viste, fortuna le desnuda.
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
Del reir viene el gemir.
Quiero ver si como ronca duerme.
Por San Miguel, quita el riego a tu vergel.
Tres simples zapateros hacen un sabio Zhuge Liang.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
Zapatero amigo, las suelas quemadas y el hilo podrido.
Juego de manos, rompedero de ano.
Hacer el primo.
Cartas cantan.
Dichosos los ojos que te ven.
A persona lisonjera no le des oreja.
Si quieres saber de verdad qué piensa de ti tu vecino, riñe con él.
Bien reza, quien en servir a Dios piensa.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
A saya blanca, ribete negro.
Tener el juego trancado.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
El ruin calzado sube a los cascos.
Ron, ron; tras la capa te andan.
Quien hace malas, barrunta largas.
Dame pega sin mancha, darte he moza sin tacha.
Bien ora quien bien obra.
Antes con buenos hurtar que con malos rezar.
Al loco y al aire, darles calle.
De boca para fuera.
A liebre ida, palos al cubil.
Agua y sol, tiempo de requesón.
Un ruin ido, otro venido.