Regalos, regalos, ¡a cuántos buenos hicisteis malos!.
Ir de mal en peor, no hay cosa peor.
Para un madrugador, uno que no duerma.
¡Largue el gallo que es de las ánimas!.
Una regla tiene el juego, para siempre ganar: no jugar.
Olla de tres vuelcos, tres manjares diversos.
Al que va a la bodega, por vez se le cuenta, beba o no beba.
Aquel es tu hermano que te quita el trabajo.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
El buen vino, en copa cristalina, servida por mano femenina.
Grano a grano, se llena el granero.
Bebe el vino en vidrio; y si el vino es generoso, en cristal precioso.
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
A balazos de plata y bombas de oro, rindió la plaza el moro.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.
De saltamontes a chicharra poco marra.
De este destripaterrones venimos los infanzones.
Criada chafardera, nunca termina su tarea.
Sé cordero y te comerá el lobo.
Ir uno de infantería.
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
Un vasillo de vino, al segundo le abre camino.
El mundo es de los audaces.
A buen andar o mal andar, comer y guardar.
Obra acabada, a dios agrada.
A lo que no puedas, no te atrevas.
Todos su cruz llevan, unos a rastras y otros a cuestas.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
Lo que llena el ojo, llena el corazón.
Tres fanegas bien labradas dan más que siete arañadas.
Hasta el rabo, todo es toro.
Quien vende barato vende doblado.
Libro prestado, libro perdido.
Consejo femenil, o muy bueno, o muy vil.
Cuando menos piensa el galgo, salta la liebre.
Los vicios no necesitan maestro.
Avellana vana, rompe los dientes y no quita la gana.
El zapato malo malo, más vale en el pie que no en la mano.
Para que la cuña apriete ha de ser del mismo palo.
Celemin por celemin, échale trigo al rocín.
Sé amigo de tus amigos. Responde a un regalo con otro regalo, a una sonrisa con otra sonrisa y a una mentira como si no la hubieras escuchado.
Es estólido quien toma, la sátira como broma.
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
No vence, quien es valiente, si peca por imprudente.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
Como tordo viejo en campanario, que de campanadas no hace caso.
No hay puta sin ladilla, ni ducha sin pajilla