El que muda de amo, muda de hado.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
Cuando llueve y graniza hace la vieja longaniza.
La habilidad del artífice se conoce en su obra.
A cabrón, cabrón y medio.
Quien no enseña a su hijo un arte útil, le enseña a robar.
Dios ayuda al marinero en la tempestad, pero el marinero debe estar al timón.
Cada maestrillo, tiene su librillo.
La sed por el oro, socava el decoro.
No hay que confundir lechuza con tero, porque una es bataraz y el otro picaso overo.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
De tales devociones, tales costurones.
Poco a poco hila la vieja el copo.
El pasajero se conoce por la maleta.
Comer a dos carrillos, como monja boba.
Meterse en la boca del lobo.
Helada sobre lodo, agua sobre todo.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
Cada palo que aguante su vela.
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
La ruana no hace al arriero, ni el vestido al caballero.
Más vale cargar la carga que arrear la mula.
Caballo chiquillo, siempre potrillo, caballo grande aunque no ande.
Quien aprisa sube, aprisa se hunde.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
A dos palabras tres porradas.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
Ramal y bozal, para el animal.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
Caérsele a uno los palos del sombrajo.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
Ni llueca eches que pollos saques.
Lobo con piel de cordero, es que sufre la cuesta de enero.
Cabra que tira al monte, no hay cabrero que la guarde.
La zagala y el garzón, para en uno son.
Abogadito nuevo, perdido el pleito.
De arriero a arriero no pasa dinero.
A la mujer que fuma y bebe el diablo se la lleve. Y si además mea de pie, "liberanos domine".
Quien hace los mandados que coma los bocados.
Bandera vieja, honra capitán.
Ligero como el ave de San Lucas.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
En el amor y la guerra, todo hueco es trinchera.