Lo robado no luce.
Gallo viejo con el ala mata.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
A borracho o mujeriego, no des a guardar dinero.
Nunca vivas pobre para morir rico.
Al perro que tiene dinero se le llama señor perro.
El pícaro en el penal, se afila más en el mal.
Dichoso el burro que en el camino le quitan la carga.
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
Conejo viejo mudado de caño, no dura un año.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
Buen pedidor, mal dador.
A burlas, burlas agudas.
De casa ruin nunca buen aguinaldo.
Pena de muerte tiene el que a viejo no llegue.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
A todo porco lle chega o seu san martiño.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
El yerro encelado, medio perdonado.
De hurtar una castaña y otra castaña, se hace la mala maña.
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
Tanto pedo para cagar aguado.
Golpe de cobre nunca mato a hombre.
Mucho Madruga el que una cartera que encontró; pero más Madruga el que la perdió.
Quien por malos caminos anda, malos abrojos halla.
De arriero a arriero no pasa dinero.
Perro viejo no aprende trucos nuevos.
El que tenga hijo varón, no llame a otro ladrón.
Errar es humano, perdonar es de sabios.
Más vale enemigo cuerdo que amigo loco.
Más vale amante bandido que novio jodido.
Non hai peixe coma o porco.
Poderoso caballero es don dinero.
Cartera y reloj, el sueño del ladrón.
Paga el puerco lo que hizo el perro.
No compra barato quien no ruega rato.
El perdón sobraría donde el yerro falta.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
El idiota es como el ladrón de campanas, que se tapa el oído para robarlas.
Zorra vieja no cae en la trampa.
Donde el necio se arruinó, el cuerdo prosperó.
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
El estúpido es como el ladrón de campanas que se tapa los oídos para no ser oído mientras roba.
Caballo viejo no aprende trote nuevo.
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
Amigo reconciliado, doble enemigo
A perro viejo, no hay quien le enseñe trucos nuevos.
Buey viejo no pisa mata, y si la pisa no la maltrata.
Tantos enemigos tenemos como criados habemos.
Por sus pasos contados, va el ladrón a la horca, y todos a la muerte vamos.