El que se fue a Barranco perdió su banco!
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Hombre prevenido, nunca fue vencido.
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
Ruin que convida, deja a todos sin comida.
Quien poco tiene, pronto lo gasta.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
En los labios del prudente hay sabiduría; en la espalda del falto de juicio, solo garrotazos.
El que nada debe, nada ha adquirido a plazos.
El centavo mal habido corrompe al peso honrado.
El zorro viejo huele a trampa.
Comprar de ahorcado y vender a desposado.
El que avisa no es traidor.
Necio que sabe latín, doble rocín.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
Los perros viejos no ladran inútilmente.
El salario del justo es la vida; la ganancia del malvado es el pecado.
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
Dios castiga, pero no ha palo.
Este anda más perdido que el hijo de la llorona.
Refranes de viejas son sentencias.
Olla quebrada, olla comprada.
Al amigo falso, tómelo el cadalso.
Burla con daño, no cumple el año.
Casa en que no hay un viejo, no vale un arvejo.
Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo.
Siempre hay un roto para un descosido.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
Nadie perdona que le hagan un favor.
Le brindó el borracho fino; pero la muerte no bebe vino; el avaro con su tesoro, pero la muerte no quiere oro; el borracho y el avariento fenecieron en un momento.
Más bien duerme el deudor que su acreedor.
Bienes mal adquiridos, a nadie han enriquecido.
El rey fue viejo a Toro y volvió mozo.
El agraviado, nunca desmemoriado.
Afanes y refranes, herencia de segadores y gañanes.
Los refranes y los dichos viejos son solo para pendejos.
Quien da y quita lo dado, es villano desalmado.
Antes doblar que quebrar.
Una vez se engaña a un gitano, dos a ningún cristiano.
A los tontos no les dura el dinero.
Jornal adelantado, brazos quebrados.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
El tiempo no perdona a nadie.
Compra de quien heredó, y nunca al que lo sudó.
Fiado has, tu pagarás.
A nave rota, todo tiempo es contrario.
Adulándote, necio y malo te hará tu amigo, censurándote, sabio y bueno te hará tu enemigo.
Porque los loros no tienen médicos, viven siglo y medio; que si los tuvieran, cincuenta años no vivieran.
Guardia viejo no cae en gancho.