Cuando menos lo piensa el guapo, le sale la jaca jaco.
Vivir juntos es endemoniarse juntos.
Lo que con el ojo veo, con el dedo señalo.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
Quien mucho duerme, legañas tiene.
Por el esfuerzo, la vigilancia, la disciplina y el dominio de sí, el sabio se crea una isla que la inundación no logra destruir.
Lo que va viene.
Sacar las castañas del fuego.
Guárdete Dios del diablo, de hijo y ojo de puta, y de tumbo de dado.
Quien entre perros camina, fornica en cualquier esquina.
¡Sé siempre el primero, incluso para los golpes!
Ni están todos los que son, ni son todos los que están.
Cuando la borrica quiere correr, ni el borrico la puede detener.
A buen comedor, quitárselo de delante.
Sin trabajo no hay recompensa.
Lo escrito, escrito esta.
Apunta y da y la cuenta te saldrá; da y apunta, y no te saldrá nunca.
Al amigo, nunca lo pruebes.
Todos somos iguales, pero unos menos que otros.
Más vale cien leguas de mal caminar que otras cien sin andar.
En vísperas de viajar no te pongas a jugar.
A sordos y ciegos hace testigos el dinero.
Haz cien favores, deja de hacer uno y como si no hubieras hecho ninguno.
La ley del embudo no es norma ni escudo.
Si la habilidad podría ser ganada mirando, perros serian carniceros.
El que está en pié, mire no caiga.
Más vale juzgar entre enemigos que entre amigos.
Aún no ensillamos y ya cabalgamos.
Tiene el sartén por el mango.
Leer entre renglones.
Hay que saber tantas cosas como el ano de la gallina.
Alza en blando, bina en duro y no verás a tu suegro sañudo.
El que se ajunta con gato aprende a maullar.
Aire gallego, escoba del cielo.
Ni el tiempo ni la marea esperan por nadie.
Con una mentira suele irse muy lejos, pero sin esperanzas de volver.
Para su casa no hay burro flojo.
La pasión y el odio son hijos de bebidas que embiagan.
No retengas a quien se va, ni rechaces a quien llega.
Más se queja quien caga en la manta que quien la lava.
El que su nariz acorta, su cara afea.
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
De la boca del ladrón, todos lo son.
La cáscara lisa, cualquiera la pisa.
La Infantería no llega, y la caballería no pasa.
Más vale dar que recibir, si te lo puedes permitir.
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.
Un amigo trabaja a la luz del sol, un enemigo en la oscuridad.
Quien manda, manda y cartuchera en el cañón.
Ninguno muere tan pobre que la ropa no le sobre.