Ni mueras en mortandad ni juegues en Navidad.
Una vida inútil es una muerte prematura.
No hay fecha que no se cumpla, plazo que no se venza, ni deuda que no se pague.
Cuando el viejo no bebe, cerca está de la muerte.
Cuando más descuidado estás, viene la muerte y ¡zas!.
Quien llega tarde no oye misa, ni come carne
Mucho beber y no caer, non pode ser.
Date prisa, pero no corras.
La Justicia y la muerte igualan a todos los vivientes.
Chico hoyo hace el que se muere apenas nace.
Cuando el niño dienta, la muerte tienta.
Jornal adelantado, brazos quebrados.
Buscar la vida conviene; que la muerte ella se viene.
La muerte es flaca y no ha de poder conmigo.
Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
Se sabe donde se nace, pero no dónde se muere.
Pídele a Dios que muera si quieres que dure mucho.
A la hora mala no ladran los perros
El viento y la marea no esperan a nadie.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
Estas matando el tiempo, no sabes que el tiempo es quien te esta matando a ti.
Frente al amor y la muerte no sirve de nada ser fuerte
De cornada de burro, no vi morir a ninguno.
Vida sin amigos, muerte sin testigos.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
El pájaro que canta a destiempo es muerto.
Solo me queda concluir en que, cada día que pasa, estás más cercana nuestra muerte, por eso vivamos cada día con intensidad como si fuese el último.
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
Trabaja como si vivieses siempre, y vive como si murieses hoy.
Date buena vida, temerás más la caída.
Quien tiene madre, muérasele tarde.
Muerto es quien ya no jadea, y vivo es quien patalea.
No hay plazo tan lueñe que no lo tema el que debe.
De descansar, nadie murió jamás.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
Quien no se ocupa en vivir esta muriendo continuamente.
A misa temprano nunca va el amo.
De ausente a muerto, no va un dedo.
Bicho malo nunca muere.
Aunque el bien más se dilate como se alcance no es tarde.
La madurez solo se vive una vez.
El peligro que no se teme, más presto viene.
Médicos errados, papeles mal guardados y mujeres atrevidas, quitan las vidas.
No hay hombre tan bravo que el tiempo no haga manso.
Del harto al ayuno, no hay duelo ninguno.
Ni el tiempo ni la marea esperan por nadie.
Cuando suena la almirez, las doce están al caer.
Es ligero el tiempo y no hay barranca que lo detenga.
A la par es negar y tarde dar.