El odio es motivo de disensiones, pero el amor cubre todas las faltas.
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
Más quiero ser burro descansado que buey ajetreado.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
Haz el mal y guárdate.
No hay tonto que no se tenga por listo.
Si vives de fiado, vives señalado.
Lo que no puede curarse hay que aguantarlo.
Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
¡Mujer sin seso, ahí queda eso!.
La cáscara lisa, cualquiera la pisa.
Una buena acción es la mejor oración.
Un vaso de vino añejo da alegría, fuerza y buen consejo.
A la mujer muy casera, el marido bien la quiera.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
Buscar excusas a una idiotez es cometer otra.
No es de hombre prudente nadar contra la corriente.
Uno es el que trabaja y otro el que se lleve la ganancia.
Huele peor el pedo ajeno que el propio.
Más merece quien más ama.
No hay duelo sin consuelo.
Abriles y condes, los más traidores.
El que camina en terreno plano, jamas tropieza.
Un amigo vale cien parientes
El melón, calado, y el amigo, bien probado.
Zangamanga mal fraguada, solo a los bobos engaña.
El que planta árboles, ama a los otros además de a sí mismo.
El que bien reparte, se lleva la mejor parte.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
Dar es corazón, pedir es dolor
Cuando hay necesidad de tomar una decisión y actuar, el hablar es inútil.
Al amigo, nunca lo pruebes.
Si quieres ser suegra amada mantente con la mano abierta y la boca cerrada.
Oro es, lo que oro vale.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
Hacérsele a uno algo cuesta arriba.
Buenas cartas a veces pierden.
Cuando la miseria entra por la puerta, el amor sale por la ventana.
Según es el dinero, es el meneo.
No falta de que reirse.
Dar al olvido.
Hijo malo, más vale doliente que sano.
Haga lo que yo mando, no lo que yo hago.
Del que tiene dineros suenan bien hasta los pedos.
Poca carne y mucha pluma, nada en suma.
Quitada la causa se quita el pecado.
Da mucho si tienes mucho, poco si tienes poco, porque la limosna rescata los pecados.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.