Nadie diga: de esta agua no bebere.
Los celos son una pasión vulgar; son algo desconocido entre las personas de alta cuna
En la mesa y en el juego, se conoce al caballero.
No hay buen tesorero, con sueldo de portero.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
No hay nada más caro que lo regalado.
No hay amor sin dolor.
Médico sin ciencia, poca conciencia.
A escote, no hay pegote.
El que quiera de primera, que consulte su cartera.
Las oportunidades no se pierden, siempre hay alguien que aprovecha lo que uno deja pasar.
A bien se llega quien bien se aconseja.
Hable bien el que sabe, y el que no, echase la llave.
Mamar del Estado sin sentido y sin razón.
Los grandes talentos son calmados en la prosperidad y callados en la adversidad.
La casa hecha y el hueco a la puerta.
Cree el ladrón que todos son de su condición.
La búsqueda de un tesoro no depende de ti, la búsqueda de tu alma depende de mi
No busques la amistad de quienes tienen el alma impura; no busques la compañía de hombres de alma perversa. Asóciate con quienes tienen el alma hermosa y buena.
Eso es como pedirle peras al olmo.
No es pobre el que poco tiene, pero sí lo es el que vive con gran avidez.
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
Otra de esas y me subo el cierre.[relevancia dudosa]
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
Lo que en la mocedad no se aprende, en la vejez mal se entiende.
Las armas y las heridas, deben llevarse escondidas.
Hombre bermejos, ni de cerca ni de lejos.
Lo bien hecho bien parece.
Si quieres saber de verdad qué piensa de ti tu vecino, riñe con él.
Primero, pensar y después, hablar.
Cada cual es dueño de su miedo.
Si voy, con lo que te doy.
A quien da y perdona, nácele una corona.
Si ella te mima más de lo que debe, te está engañando o engañarte quiere.
Callar y callemos que todos de barro semos.
El zapatero, juzgue de su oficio y deje el ajeno.
El que esta abajo no tiene miedo de caer.
Más obrar que hablar.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
Si quieres un buen consejo, escucha a los viejos.
Despedida de borrachos.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
Quien lee y escribe no pide pan.
La paciencia en un momento de enojo evitará cien días de dolor.
Nadie es sabio en todas partes.
El insensato que reconoce su insensatez es un sabio. Pero un insensato que se cree sabio es, en verdad, un insensato.
Todo es según el cristal con que se mira.
El melón y el casamiento ha de ser acertamiento.
Quien no buscó amigos en la alegría, en la desgracia no los pida.
Quien hace la cuenta sin el huesped, la hace dos veces.