Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
A buenos ocios, malos negocios.
Mírate a ti mismo y entrarás en un abismo.
Todo lo hace bien el hombre de bien.
Dime lo que decantas y te diré lo que te falta.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
No es pobre el que poco tiene, sino el que quiere.
Vale más saber que tener.
En mi gusto y en mi gana, ni mi tata ni mi mama.
Más vale ser un pobre hombre, que un hombre pobre.
La lengua del justo está detrás del corazón, más la del necio va siempre delante, suelta y dicharachera.
Educación y pesetas, educación completa.
Antes de criticar a alguien asegúrate de que no tengas tú la nariz tapada de tsampa.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
Quien no sufrió una escasez, no guarda para después.
Negocios largos, nunca bien acabados.
No te fíes del perro que cojea, ni de la mujer que lloriquea.
Dineros me dé Dios; que con mi poco saber me aviaré yo.
Mientras hay alma, hay esperanza.
Más vale tener medio pan que no tener ninguno.
No cierres una puerta, si no has abierto otra.
La verdad, como el aceite, queda encima siempre.
Aunque esté justificada, la felicidad siempre es un privilegio
Compañía de dos, compañía de Dios.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
Hombre avisado, medio salvado
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
Unas veces riendo y otras llorando, vamos pasando.
Amor con casada, vida arriesgada.
Más vale que se pierda una casa que no dos.
El agraviado, nunca desmemoriado.
Ante todo, mucha calma. (Siniestro Total).
Casa de muchos, casa de sucios.
Vencer no es vergonzoso
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
A boda y bautizo, no vayas sin ser llamado.
Todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.
Cuanto más se sabe, menos se asegura.
Quien a otra ha de decir puta, ha de ser ella muy buena mujer.
Toda virtud está siempre entre dos vicios
Una espina en el ojo.
Botella vacía y cuento acabado, no valen un cornado.
Con chatos, poco o ningún trato.
La vida es un deber a cumplir
Al desdén con el desdén.
De buena semilla, buena cosecha.
La falta de respuesta es en sí misma una respuesta.
Te quiero Andrés, por el interés.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
Dios da, nunca vende.