A fácil perdón, frecuente ladrón.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
Mande el que puede, y obedece el que debe.
Una esquela de defunción es de mentiras un montón.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
Más vale algo que nada.
Querer sanar es media salud.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
La experiencia y la paciencia son gran ciencia.
Ningún rencor es bueno.
cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito.
Al miedo plata; y al amor cariño.
La ignorancia es madre de la admiración.
Madre vieja y camisa rota no es deshonra.
El amor nunca se paga sino con puro amor.
A falta de corazón, buenas las piernas son.
Sé osado y serás afortunado.
Mas vale dar que recibir.
De tu dinero, no hagas a nadie cajero.
El que te cuenta los defectos de los demás, contará a los demás tus defectos.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
Si tienes mucho, da tus bienes; si tienes poco, da tu corazón.
Ser bueno ante el malo indica que eres bueno.
Hay que predicar con el ejemplo.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
Tal el hombre debe ser, como quiera parecer.
Ante la duda, abstente.
La felicidad consiste a menudo en el arte de saberse engañar
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
El hablar es plata y el callar es oro.
Con pedantes, ni un instante.
Cada cual cuenta de la feria como le va en ella.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
Palabras de cortesía suenan bien y no obligan.
El que me hace más bien de lo que suele, o engañado me ha o engañarme quiere.
El que no arriesga no gana.
El que veló, sondó y desconfió, jamás se perdió.
Una fábula es un puente que conduce a laa verdad.
Calumnia, que algo queda.
El trabajo ennoblece.
Muchas veces el que escarba lo que no querria entrada.
La libertad es una alhaja que con ningún dinero se paga.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Mucho ofrecer y poco dar, xuntos suelen andar.
Jugar bien sus cartas.
Variante: Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
No amamos a una mujer por lo que dice, amamos lo que dice porque la amamos.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.