La buena lavandera, su camisa la primera.
Viva y deje vivir, por favor, no moleste.
Dinero en la bolsa, hasta que no se gasta no se goza.
La rica en su desposado, lleva marido y criado.
Si golpeas tu mano contra una piedra, no esperes más que dolor.
El empezar es el comienzo del acabar.
Buey amarillento, poco andar y mucho pienso.
Vive la vida y no dejes que la vida te viva.
Quien se empeña en pegarle una pedrada a la luna no lo conseguirá, pero terminará sabiendo manejar la honda.
Ni amigo burgalés, ni cuchillo cordobés.
Querer matar dos moscas de un golpe
Donde hay pelito, no hay delito
Aconseja al ignorante, te tomará por su enemigo.
Cabra coja, no tenga fiesta.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
Mal acabará quien pretenda adentrarse en el futuro, ignorando lo que sucedió en el pasado, porque entonces no vivirá el presente.
En casa del herrero cuchillo de Embero.
Un día de obra, un mes de escoba.
Este no ha perdido la cabeza; porque la trae pegada.
Cada deuda, por pequeña que sea, es el anillo de un grillete.
Cada día es maestro del anterior y discípulo del siguiente.
En ausencia de la bella, sus encantos van con ella.
La lengua no es de acero, pero corta.
Un amor reciente es como el vino nuevo que tiene que madurar para ser bueno
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
Ama a quien te ama y contesta al que te llama
Una alegría esparce cien pesares.
El camino de la selva no es largo cuando amas a la persona que vas a visitar.
Quien siembra llorando, siega cantando.
Después de toda oscuridad hay luz.
Parece que le ha hecho la boca un fraile.
Bien juega quien mira.
No todos los que van a la feria compran o venden en ella.
Con peso y medida, bien se sobrelleva la vida.
Para otro perro ese hueso, tan descarnado y tan tieso.
En casa pobre, pocos cuentos.
Quien entre perros camina, fornica en cualquier esquina.
Carajadas de San Lucas, pendejadas de San Juan.
El amor es carne para el mancebo y hueso para el viejo.
Te cierran una puerta y te abren diez.
Lo que es bueno para todos, no es conveniente para ninguno.
La voz del asno no pasa del tejado.
Hacer más daños que un mico en un pesebre.
Cualquier ciudad es mi pueblo.
Cuando el trago hace cosquillas, afloja lengua y rodillas.
De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
Con los descuidados, medran los abogados.