Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.
Refranes de los abuelos, breve evangelio.
Recorre a menudo la senda que lleva al huerto de tu amigo, no sea que la maleza te impida ver el camino.
Los estudiantes de Zen, deben aprender a perder el tiempo conscientemente.
¡Qué bien dijo aquel que dijo, cuando dijo lo que dijo!
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
A largos días, largos trabajos.
Hasta la salud necesita descanso.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
El fraile, la horca en el aire.
Para ser sabio el amor no necesita ir a la universidad
No seas mono, porque te bailan.
El trabajo es la ley y a todos agita.
Hijo casado, vecino airado.
Ayatola no me toques la pirola.
Madre solo hay una, y padres muchos...
Hacer mal está mal, hacer bien no conviene
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
Cuando uno se enoja, la razón se va de paseo.
Ninguno más fama tiene que la que darle quieren.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
No cambio tu cacareo por tus huevos.
La mano que no puedes morder, bésala.
Los errores del que cura, con la tierra han cobertura.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
Con el viento fuerte se conoce la resistencia de la hierba.
También de dolor se canta, cuando llorar no se puede.
Dar a la bota un beso, no es grave exceso; darlo a una mujer lo suele ser.
Adonde se perdió la capa, allá debes buscarla.
Le brindó el borracho fino; pero la muerte no bebe vino; el avaro con su tesoro, pero la muerte no quiere oro; el borracho y el avariento fenecieron en un momento.
Cuando pases por la tierra de los tuertos, cierra un ojo.
Sol madrugador y hombre callejero, no los quiero.
Al hombre se le mide de cejas para arriba.
Acúsole porque pisó el sol.
Harto ayuna quien mal come.
Lo mejor de los dados es no jugarlos.
Dáis por Dios al que tiene más que vos.
Llegar a punto de caramelo.
Más vale tener malos amigos que buenos enemigos.
Jugar la última carta.
Chica es del diablo la capa, y cuando tapa por un lado, por el otro destapa.
Con el amor está el temor
Viaje de luna de miel; ni es viaje, ni ves luna, ni es de miel.
Gozo que no se comunica, se achica.
Al pan duro, duro con ello. Y al pan caliente, con aceite.
La hija paridera, y la madre, cobertera.
La ausencia mata el amor o centuplica su ardor.
Nadie remienda un vestido viejo, con un pedazo de vestido nuevo.