La primera te la paso, pero a la segunda te aso.
La ensalada: salada, vinagre poco y bien aceitada.
Hijito de tigre, rayado tenia que ser.
A cada uno lo toca escoger, la cuchara con la que ha de comer.
No hay puta sin ladilla, ni ducha sin pajilla
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
Cuando las olas se han aquietado y el agua está en calma, entonces se refleja la luz y se puede vislumbrar el fondo.
Váyase lo ganado por lo perdido.
No es nada, que del humo llora.
Mal que se comunica, si no cura, se alivia.
Si quiere hacer las cosas mal, hazlas deprisa.
No hay boda sin tornaboda.
Amor, amor, malo el principio y el fin peor.
Favorece al afligido, y serás favorecido.
Alfayate sin dedal, cose poco, y eso mal.
Corte, puta y puerto, hacen al hombre experto.
Cada loco con su tema y cada cuerdo con su apotema.
A quien le dan pan que no coma.
De dolor, nadie murió.
El que va a la bodega y no bebe, buena vez se pierde.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
Hasta el viaje más largo comienza con un solo paso.
El uno por el otro la casa sin barrer.
Cada día tiene su refrán y su afán.
Después de tragos y fiestas, mira bien con quien te acuestas.
Tirar la piedra y esconder la mano, es cosa del villano.
Oír campanas y no saber dónde.
Parejo como las calles de León.
Cuando comía todo, mi mujer lo escondía; y ahora que no puedo comer, todo me lo deja ver.
Estas sacando fuerza de flaqueza.
A fullero viejo, flores nuevas.
No existen desgracias razonables
Cuando la imaginacion idealiza a una persona, la realidad se encarga de destruirla.
Date buena vida, temerás más la caída.
Siempre que haya en este mundo amigos íntimos, estarán tan cerca como simples vecinos aunque se encuentren en los confines más remotos.
Cuando como, no conozco; cuando acabo de comer, empiezo a conocer.
Fuese mi madre, puta sea quien más hilare.
De tejas para abajo, todo el mundo vive de su trabajo.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecunda.
Al ausente, por muerto le da la gente.
Vejez y hermosura nunca se vieron juntas.
El que no se embarca, no se marea.
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
La primera mujer, escoba, y la segunda, señora.
El que es enemigo de la novia, ¿cómo dirá bien de la boda?.
Cobre gana cobre, que no huesos de hombre.
No renunciar a sus esperanzas hasta llegar al río Huanghe.
Hasta una aguja, caída, bien paga la recogida.
Quien bien quiere, tarde olvida.