Brasero que calor no da, ¿para qué está?.
Con el cabello y con el mal marido, cuanto se hace por ellos es perdido.
Quien no valora la vida, no se la merece.
Que no pertenezca a los demás quien puede ser solo suyo
Quien gasta y miente, su bolsa lo siente.
El rico nunca está satisfecho.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
Quien frena la lengua conserva a sus amigos.
Al borrico viejo la mayor carga y el peor aparejo.
Nadie fue escaso para quien bien quiso.
No te cases con mujer, que te gane en el saber.
Al buen pagador no le duelen prendas.
Nadie bien ha valorado, lo que nada le ha costado.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
Cada día verás quien peque y pague.
El que no asegunda no es buen labrador.
Más vale en paz un huevo que en guerra un gallinero.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
Por el amor de una rosa, el jardinero es servidor de mil espinas.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
Mujer desnalgada es hombre.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
A chico santo, gran vigilia.
Para que la cuña apriete ha de ser del mismo palo.
La justicia tiene un largo brazo.
Del aire se mantienen los camaleones, pero no los hombres.
Casarse bajo el palo de la escoba
Cuando tres marchan juntos tiene que haber uno que mande.
El que siembra tormentas recoge tempestades.
Campo bien regado, campo preñado.
Pregunta al hombre con experiencia, no al hombre con estudios.
Antes de decir de otro cojo es, mírate tú los pies.
El perro que raspa,no muerde.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
Quien tenga vidrieras, no azuze pedreras.
Jurar ves magaña, quien jura te engaña.
El que come aprisa, come mal.
No es solo el hombre el que mea a la pared, porque el perro mea también.
Cinco dedos son hermanos, no iguales.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Modestia exagerada, modestia falsa.
Para ganar, forzoso es trabajar.
Haz bien y no acates a quien.
Adulándote, necio y malo te hará tu amigo, censurándote, sabio y bueno te hará tu enemigo.
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
La desesperación convierte a un hombre infeliz en un hombre débil
Hay cabalgadura que le viene grande su herradura.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
Entre mil consideraciones de un tonto, debe haber una aceptable.
Para tu mujer empreñar no debes otro buscar.