Cántaro roto para tiesto vale.
Can de buena raza, si no caza hoy, mañana caza.
El amigo de todos es fiel a ninguno.
La frugalidad es una fortuna por sí misma.
Más vale cargar la carga que arrear la mula.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
Con el diablo se aconseja quien mete aguja para sacar reja.
Dale lo suyo al tiempo, pero sin perder el tiempo.
El que canea, no calvea.
Al comprar una casa piensa en el vecino que adquirirás con ella.
Es más bello dejarse engañar diez veces que perder una vez la fe en la humanidad
La mujer finge más que miente; el hombre miente más que finge.
El que no tranza no avanza.
El que buen Norte tiene, seguro va y seguro viene.
Un buen mozo y un abad no pueden cargar a un asno contra su voluntad.
El buen paño dentro del arca se vende.
No busques a la vez fortuna y mujer.
Burro amarrado, leña segura.
Bien vivió quien bien se escondió.
No vendas el sol para comprar una bombilla.
Cada cual en su corral.
Para prosperar, madrugar.
Un buen caballo tiene muchos defectos, un mal caballo solo tiene uno
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
Mas vale arrepentirse de lo que se hizo que de lo que no se hizo.
Ser casta y de buena pasta, para buena mujer no basta.
El que es pendejo ni de dios goza.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
La suerte del gavilán, no es la misma del garrapatero.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
De arriero a arriero no pasa dinero.
Si engañas a tu pareja, te engañas a ti mismo.
A lo hecho, pecho.
De casa ruin nunca buen aguinaldo.
Oiga señor cagón, le digo con disimulo, apunte bien ese culo, en la boca del cajón.
El caballo y la mujer, al ojo se han de tener.
Por lo que uno tira, otro suspira.
Para muestra basta un botón.
A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
El que se casa con una mujer guapa, hasta los cuarenta años el miedo no se le escapa.
El regalo del mal hombre no trae consigo nada bueno.
Desvestir un santo para vestir otro.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
Cuando apuntas con un dedo, recuerda que los otros tres dedos te señalan a tí.
El tiempo es oro.
Uno piensa el bayo, y otro el que le ensilla.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
Cada criatura obra según su natura.
Panojal que embarba, garojo que desgrana.
Buena ventura solo con otra dura.