Alguacil en andar y molino en moler, ganan de comer.
En San Nicolás de los vinos agudos, de treinta vecinos veintinueve cornudos.
En arca abierta, el justo peca.
El mejor premio es merecerlo.
Boda buena, boda mala, el martes en tu casa.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
Aquí jodido, pero usted no tiene la culpa.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Lo que el malvado teme, eso le ocurre; lo que el justo desea, eso recibe.
Perro que ladra no muerde. (Mientras ladra)
Aquel pregona vino y vende vinagre.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
Honra y dinero no caminan por el mismo sendero.
Andar el tiempo y vernos hemos.
Si el mozo supiese y el viejo pudiese, no habría cosa que no se hiciese.
Oveja que mucho bala, poco mama.
A los desgraciados les salen gusanos en la sal
Brindo y bebo, y me quedo convidado para luego.
Pollo nuevo y vino anejo, hacen mozo al hombre viejo.
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
Cuentas viejas líos y quejas.
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
Al engaño, con engaño.
Fuiste doncella y viniste parida.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
A los enfermos, los sanos les damos saludables consejos.
Si los hombres estuviesen tan satisfechos de su suerte como de sí mismos, serían en su mayoría felices
La felicidad viene a la casa donde se ríen.
Quien tras putas anda y su hacienda les da, en el hospital parará.
En casa de Gonzalo, manda más la gallina que el gallo.
Hay quien se acuesta con las vacas y se levanta con los toros.
Las personas que tienen muchas faltas, son las que más critican a otros.
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
Parecerse como un huevo a una castaña.
El que debajo de una hoja se posa, dos veces se moja.
No hay más amigo que Dios y el duro en la faltriquera.
Muchachada esbelta y fina, tiene la carne apretada.
Con buena gente, trataré yo; con gentuza, no.
Si eres oveja, te comen los lobos.
Amor, dinero y cuidado, no puede estar disimulado.
El bien no se sabe fuera del hogar, mientras que el mal se transmite a la lejamía.
Dar para recibir, no es dar sino pedir.
Ver y no tocar, se llama respetar.
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
Llevar agua al mar.
Come Juan Gómez, que de lo tuyo comes.
Juntos por el mundo van el bien y el mal.
Los libros, ¡cuánto enseñan!, pero el oro ¡cuánto alegra!.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.