Con tontos, ni a coger hongos.
Secreto tan solo es lo que sabemos dos: Dios y yo.
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
Los perros que se pelean contra ellos, se unen contra los lobos.
El que jura miente.
Perro que come huevos, ni quemandole el hocico.
Compra con tu dinero, y no con el ajeno.
Del agenciosos se hace el caudaloso.
Los sordos no oyen, pero componen.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
Arbol que nace torcido, nunca su rama endereza.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
En la iglesia el primero que roba es el sacristán.
Amor loco, yo por vos, y vos por otro.
No es un hombre más que otros si no hace más que otros.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
Amores de una señora, se olvidan con otro amor.
Abogacía que no zorrocía.
Quien primero viene, primero tiene.
Es que los dos cojeamos del mismo pie.
El dinero atraviesa el hogar del pobre igual que sopla el viento a través de una cabaña en ruinas.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
Honra y dinero se ganan despacio y se pierden ligero.
Al que nunca bebe vino no le fíes ni un comino.
Mientras los olivos tengan frutos, serán sus amigos los estorninos.
Jeremías llora sus penas y no las mías.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
Pa'trás como las del marrano.
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
Quien hace casa o cuba, más gasta que cuida.
Para que unos vayan delante, otros deben ir detrás.
El trabajo es bendito; por eso ni se toca.
El que ha de ser bachiller, menester ha de aprender.
El lo que se pierde, se aprende.
Para tu mujer empreñar no debes otro buscar.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
Todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.
Buscando lo que no se encuentra, se encuentra lo que no se busca.
Te quiero Andrés, por el interés.
Haceos miel y comeos han las moscas.
El destino baraja, nosotros jugamos.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
Quien busca, halla.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.