A caballo nuevo jinete viejo.
Despacito por las piedras
La que al andar las ancas menea, bien se del pie que cojea.
Tengo que aprender a caminar con tres patas dice la hiena cuando es vieja.
Cuando el dedo señala a la luna el imbécil mira el dedo.Proverbio chinoA palabras necias, oidos sordos.
Corre más una loca en chanclas.
Joven es quien está sano aunque tenga ochenta años, y viejo doliente, aunque tenga veinte.
A burro viejo, poco forraje.
A enfermo de encontrón, medicina de trompón.
Jornal adelantado, brazos quebrados.
Al perro muerto, échale del huerto.
Con zapato muy justo, nadie anda a gusto.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
El tiempo cura al enfermo, que no el engüento.
Siempre le dan habas al que no tiene muelas.
Mas vale ser afilador que labrador.
A braga rota, compañón sano.
Al que le venga el guante que se lo calce.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
Dádivas quebrantan peñas.
A los enfermos los sanos buenos consejos les damos.
La espuela chuza más bueno, cuando el caballo es ajeno.
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
Los refranes de los viejitos son evangelios chiquitos
Nunca digas a tu enemigo que tus pies han resbalado.
A chico pié, gran zapato.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
Al músico viejo le queda el compás.
Si el ocio te causa tedio, el trabajo es buen remedio.
Dar caramelo.
El que tiene un vicio, si no se mea en la puerta se mea en el quicio.
Aunque ande sin cincha, también relincha.
El que de joven corre, de viejo trota.
Zurciendo y remendando, vamos tirando.
Solo los pies del viajero saben el camino.
Cuando uno va para viejo, es más fácil pillar una liebre que un conejo.
De tal árbol tal astilla.
Aquel a quien mil dedos acusadores señalan, muere sin estar enfermo.
La leña del cerezo, salta a la cara del viejo.
Aquel que guarda siempre tiene.
Quéjese de la muela aquel al que le duela.
A buey viejo, no se le saca paso.
Yo me quejaba que no tenía zapatos, hasta que me encontré a alguien que no tenía pies.
El hombre descalzo no debe andar entre espinos.
El perezoso siempre es menesteroso.
En salud se cura el sabio, y el necio, ni estando malo.
Al mal caballo, espuela; a la mala mujer, palo que le duela.
Otoño e invierno, mal tiempo para los viejos.
Mas vale paso que dure, que trote que canse.