Hay que dar para recibir.
Los cirujanos deben tener ojo de águila, corazón de león y mano de mujer.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
Que se le mantenga alejado de papel, pluma y tinta; así podrá dejar de escribir y aprenderá a pensar
Bota vacía la sed no quita.
La mujer y la sartén en la cocina es donde están bien.
A otro perro con ese hueso.
Lección bien aprendida, tarde o nunca se olvida.
Desde chica, la ortiga pica.
La boca de un hombre mayor está sin dientes, pero nunca sin palabras de sabiduría.
A falta de olla, pan y cebolla.
Aunque mal pienses de cada uno, no digas mal de ninguno.
El hoy aquí está; el mañana, ¿quién lo verá?.
Nunca falta un pelo en la sopa.
No puedes enderezar el mundo con tu hombro.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
El oficial que no miente, sálgase de entre la gente.
La boca rige la tierra, pero el mar lo rige la mano.
Hablando se saben las cosas, callando se ignoran.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
Buena madera, buen oficial espera.
Pan de centeno y agua de navazo ensancha las tripas y estrecha el espinazo.
Crea fama y acuéstate a dormir.
Las penas con pan son buenas.
A lo que no puede ser paciencia.
La hoguera no se doblega, si más leña se le agrega.
Al dedo malo, todo se le pega.
Haz bien y vive alegre.
Deja la h de ayer para hoy.
Quien hace preguntas no es tonto.
Ni vive, ni deja vivir.
El caballo y la mujer, al ojo se han de tener.
Quien dice su secreto, de libre que era se hace siervo.
Cuando veas una alpargata rota, no estará muy lejos la otra.
El día nunca retrocede de nuevo.
No hay que ofender al cocodrilo antes de pasar el río.
Hortelano tonto, patata gorda.
Jarrito nuevo guárdase en el chiquero; pasan dos semanas y por todas partes anda.
Mucho apretar, listo aflojar.
Quien caza sin perros, se pierde en los cerros.
Cuando la yegua no pasa y la mujer dice se casa, la yegua no pasa y la mujer se casa.
La gente asustada, no ve ni oye nada.
Demuestra tu agradecimiento con tu comportamiento.
No es lo mismo parir que criar.
No hay que confundir lechuza con tero, porque una es bataraz y el otro picaso overo.
Nadie puede ver ojos bonitos en cara ajena.
Quéjese de la muela aquel al que le duela.
Mentar la soga en casa del ahorcado no es nada acertado.
El demonio no duerme.
Ya saliste con el chancho al hombro.