A quien amasa, una le pilla y ciento le pasa.
Sana sana potito de rana si no sana altiro sanará mañana
El que de joven no trabaja, de viejo duerme en la paja.
Bien convida, quien prestó bebe.
Hasta el cuarenta de Mayo, no te quites el sayo; y para más seguro, hasta el cuarenta de Junio.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
A nadie has de decir cuánto tienes, dónde lo tienes, ni adónde piensas ir.
Mal ojo se le ve al tuerto.
No hay ladrón sin encubridor.
Si quieres vivir sano, anda una legua más por año.
Paga al contado y líbrate de cuentas chicas.
Aire de Levante, agua delante.
Perro flaco soñando con longaniza.
La ley es como la tela de araña, atrapa los bichos chicos y deja pasar a los grandes.
Hablen cartas y callen barbas.
El ruin buey, holgando se descuerna.
Niña, no te desesperes, que el que ha de ser para tu, ni se casa ni se muere.
El vino, comido mejor que bebido.
Y el que es panzón ni aunque lo fajen.
Poco vino, vende vino; mucho vino, guarda vino.
Hacemos daño al hombre cuando le pedimos hacer lo que está dentro de sus posibilidades o hábitos.
Al mejor cazador se le escapa la liebre.
Mientras la mujer grande se agacha, la chica barre la casa.
Árbol que fruto no da, solo es bueno para el llorar.
Gorrino que en la mesa chilla, ya está oliendo a morcillas.
En casa mal gobernada, más vale plaza cara que despensa abastada.
A caballo dado no se le ve (el) colmillo. (v. tb. "A caballo regalado...", más abajo
No seas hornera si la cabeza tienes de cera.
Donde aprietan, no chorrea.
Al amo que honra, el criado bien le sirve.
Obra hecha, dinero espera.
Con el ingrato, no tengas trato.
Ahora que tengo potro, pongo la vista en otro.
Si quieres llegar rápido, ve despacio.
Donde hay saca y nunca pon, presto se acaba el bolsón.
Adiós señora alcaldesa, que me llevo el reloj y las pesas.
¿Fiaste?. ¡La cagaste!.
A buey viejo, no se le saca paso.
No tengas miedo de una pequeña curva para enderezar una recta.
Gato llorón no pesca ratón.
Si lo piensas, decídelo. Si lo decidiste, no lo pienses.
Si no puedes lo que quieres, quiere lo que puedes.
El que da lo que tiene no está obligado a dar más.
Hay que llevar dos sacos, uno para llevar y otro para recibir.
Da el sartenazo al que tiene la sartén por el mango.
Incluso el perro con mover la cola se gana el alimento
Por dinero baila el perro y por pan si se lo dan, y no por el son que toca el ciego.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.
No seas amigo de los necios.
Una cosa es predicar y otra dar trigo.